domingo, 10 de diciembre de 2017

El año que recuperamos la sonrisa... ¡Salud, Morón!

El Deportivo Morón afrontaba un compromiso futbolístico de cierre de semestre en la "B" Nacional, que más que mitad de torneo y conclusión de año calendario, por múltiples "condimentos" asemejaba una final por el campeonato o el cotejo decisivo por la permanencia.

En efecto, y luego del empate padecido en el juego pero disfrutado en la "chapa" final del resultado, del último fin de semana en Jáuregui, el encuentro ante Brown de Puerto Madryn en el Nuevo Francisco Urbano, implicaban mucho más que tres puntos, teniendo en cuenta la necesidad de sumar un triunfo en "casa" (el tercero en doce jornadas, siempre en el Oeste), para alcanzar aquella meta prefigurada de 15 unidades al término de la primera mitad del actual certamen, para poder irse de "vacaciones" con la mayor tranquilidad de hallarse en la tabla de los promedios, fuera de la temida "zona roja" de los descensos (más allá de lo que ocurriese con Mitre de Santiago del Estero, horas más tarde), que determinará este desigual Torneo Nacional, donde a cambio de dos ascensos a Primera, determinará nada menos que seis descensos... Y en el caso del Gallo, con todas las lágrimas y el cúmulo de frustraciones que significaran 17 años de angustiosa espera en la "B" Metropolitana.

Por otro lado, las últimas declaraciones públicas de Walter Otta, poniendo en duda su continuidad como entrenador del equipo, por una sumatoria de razones propias y ajenas, que habrían sembrado de interrogantes al cuerpo técnico, con contrato vigente hasta junio de 2018, pero también con una cuota de desgaste de arrastre, por falencias dirigenciales y la sensación de un "mensaje" que en los últimos tiempos no hubo de llegar como debiera a sus dirigidos, en buena parte, origen de la merma en el rendimiento futbolístico y de la compleja adaptación del equipo a esta exigente y más profesional categoría, no hacían más que potenciar las necesidades de un triunfo, en la despedida de la temporada más exitosa, desde 1990 a esta parte, pero también determinante para el futuro inmediato de un Deportivo Morón que precisa imperiosamente sepultan viejos "fantasmas" y convencerse que este presente de "ensueño" no resulta tan sólo el postergado guiño afortunado de un destino siempre esquivo, pero circunstancial, transitorio y contingente.

Por todo ello, la gente dijo presente en nuestro "Teatro de los Sueños" del Oeste, para agradecer con la presencia, el aplauso y el aliento, a los protagonistas de habernos devuelto la "sonrisa" futbolística tras casi tres décadas de infortunio permanente, repetido y mal avenido, y dentro de la cancha, y a pesar de las ausencias por lesiones y el agotamiento psicofísico de una temporada cargada de partidos y exigencias, habría de ser retribuido con una nueva muestra de compromiso individual y colectivo, tomando al cotejo frente a Brown de Puerto Madryn como una auténtica final anticipada por la permanencia, en un claro mensaje de respaldo, asimismo, a ese cuerpo técnico que dudaba de sus actuales herramientas para torcer el rumbo, con la demostración palmaria en los '90, de la revitalización de ese grupo indestructible, capaz de las mejores alegrías y las mayores gestas.

Y de ese modo Morón encararía el partido desde el inicio, apretando al buen equipo de Puerto Madryn contra su arco, generándole una buena cantidad de situaciones de gol, en un muy buen primer tiempo, cuyo andar habría de asemejarse mucho más al equipo campeón por demolición de la "B" Metro y al "abanderado" de las hazañas en la última edición de la "Copa Argentina".

Es por eso que hubiese sido realmente injusto, que el Gallo se retirase al entretiempo con un nuevo empate a cuestas, y tal vez, quizá por eso, ese esquivo destino durante tanto tiempo, habría de incidir en la falla garrafal del arquero visitante, tras el tiro de esquina cerrado de Rodrigo Díaz, y como consecuencia del mismo, el equipo de Walter Otta se encontrara con el cabezazo goleador de Emmanuel Giménez y la ventaja merecida y alentadora en el último suspiro de tiempo de la etapa de inicio.

En el complemento, la necesidad cambiaría de manos y sería Brown de Madryn el necesitado de ir a buscar el encuentro, aunque en esta tarde de "reencuentros" y "revitalizaciones", Morón volvería a exhibir parte de aquella fortaleza defensiva que lo caracterizara durante largo tiempo, fundamentalmente en "Copa Argentina", a fin de poder sostener sin grandes sobresaltos esa victoria tan necesaria, y de tantos mensajes implícitos más allá de la línea de cal del Nuevo Francisco Urbano.

En definitiva, y consumado el esperado y festejado uno a cero, el Deportivo Morón cerraría la temporada 2017, con el resultado que mayor justicia podía hacerle al mejor año futbolístico de nuestras vidas, en los últimos 27 años.

Con los 15 puntos de objetivo a medio campeonato en el "bolsillo" y con ellos, la tranquilidad de un "verano" sin sobresaltos, en la conferencia de prensa posterior al triunfo, Walter Nicolás Otta ratificaría su continuidad al mando de este "barco", cuanto menos hasta junio venidero.

En el año de nuestros sueños, el Deportivo Morón se y nos "regaló" nuevas razones para creer que en 2018, habrán de prolongarse esos "bellos milagros" que nos devolvieran la sonrisa, aquella que en casi tres décadas, y en más de una ocasión, creímos irremediablemente perdida.

Cuento "chino" o no, el 2017 será inolvidable para el Gallo.

Gracias a sus protagonistas, por tamaño acto de desagravio emocional y de justicia futbolera con todos nosotros, los hinchas.

¡Salud, Morón!.


@elgallogustavo.




viernes, 8 de diciembre de 2017

Punto final a la temporada en que recuperamos la "sonrisa", con un partido de múltiples "condimentos" emotivos

Con el antecedente reciente del empate "rescatado" de la excursión a Jáuregui, "volviendo" de un 0-2 y que podría haber sido aún peor, en varios pasajes del primer tiempo y hasta el cuarto inicial del complemento, el Deportivo Morón se apronta a afrontar su último compromiso oficial de un 2017 inolvidable, histórico y que sin dudas, lo tuvo todo: desde el campeonato y ascenso tan deseado a la Primera "B" Nacional, luego de 17 años de ausencia en la segunda categoría del fútbol local y de 27 "calendarios" sin alegrías ni vueltas olímpicas, pasando por una actuación memorable y también para la historia en la "Copa Argentina", iniciándola en la Primera "B" para finalizarla en el Nacional, habiendo eliminado a cuatro equipos de Primera División (Patronato, San Lorenzo, Unión y Olimpo) y caer recién en la semifinal ante River Plate, en Mendoza, con el "sabor amargo" de una historia que podría haber sido diferente al 0-3 final, de no mediar el yerro arbitral en el ilegítimo primer gol de los "Millonarios", hasta llegar a una participación mucho más compleja de lo pensado en el actual torneo de la Primera "B" Nacional, con pocas derrotas, pero también escasos triunfos y una adaptación difícil a la categoría, que hoy lo ubica en zona de descenso directo, a un partido de completarse la mitad del certamen, aunque con la tranquilidad que una nueva victoria, este próximo domingo, lo podría dejar fuera de todo riesgo, por lo menos hasta la reanudación del campeonato, en 2018, tras el inminente receso de verano.

Una segunda mitad del torneo 2017/2018 de la Primera "B" Nacional, determinante para la continuidad y afianzamiento del equipo e incluso de la institución en la más profesional y demandante divisional, que en las últimas horas abrió un interrogante enorme respecto de quién será el responsable táctico desde febrero del año próximo, en virtud de las declaraciones públicas de Walter Otta, quien pusiera en duda su continuidad en el Gallo, a partir de una mixtura de agotamiento personal con algunas cuestiones laborales que debió soportar y hasta solucionar el cuerpo técnico, en ausencia de un acompañamiento efectivo y eficiente de la directiva, en múltiples ocasiones para resolver problemas cotidianos y hasta elementales, inherentes a la responsabilidad dirigencial, pero jamás atribuibles al rol del director técnico y sus colaboradores, como así también a una dificultad creciente para que el "mensaje" táctico llegue de la manera habitual al plantel profesional, no producto de una mala relación entre entrenador y dirigidos, ni mucho menos, sino tal vez al desgaste de una relación que ya lleva dos años y que quizá, transcurrido ese tiempo, haya generado que el límite necesario entre director técnico y jugadores se haya vuelto cada día más difuso, consecuencia no deseada, ni provocada, de la relación de afecto innegable entre el líder del este grupo exitoso y sus intérpretes dentro de la cancha.

Con todo, este domingo desde las 17 hs., el Deportivo Morón enfrentará a Guillermo Brown de Puerto Madryn, por la duodécima fecha del torneo Nacional, en el Nuevo Francisco Urbano, con el arbitraje de Gerardo Méndez Cedro, acompañado de Nicolás Bravo y Walter Ferreyra, como asistentes uno y dos respectivamente, además de Julio Barraza en rol de cuarto árbitro, sin televisación en vivo, pero sí vía streaming por las señales partidarias habituales, encuentro que representará la despedida oficial de una temporada imborrable para el Deportivo Morón, y que asimismo podría constituir el partido de despedida de Walter Nicolás Otta (reciente ganador del "Premio Alumni 2017" al director técnico destacado de la temporada, en la Primera "B"), quien comandara el proceso más exitoso en la dirección técnica del Gallo, desde los '90 con el "Gato" Norberto Salvador Daniele, y a quien más allá de la decisión personalísima y legítima que tome desde su fuero más íntimo, se lo recordará y agradecerá eternamente, como socios e hinchas, por devolvernos, junto a este grupo inolvidable de jugadores, una "alegría" futbolística perdida desde hacía casi tres décadas.

En un partido con muchísimos "condimentos", desde lo emocional y futbolero, el Deportivo Morón cierra el "telón" de una temporada tantas veces soñadas, que hasta hace sólo seis meses parecía una quimera más que un "sueño" realizable.

Por un triunfo necesario, desde lo matemático, que clausure una temporada 2017 inolvidable, de la manera más ajustada a tanta lágrima de felicidad derramada e injustamente postergada durante 27 interminables años.

GRACIAS PLANTEL PROFESIONAL.

GRACIAS WALTER OTTA Y CUERPO TECNICO.

Y que el 2018 continúe deparándonos "bellos milagros", de esos que tanto nos merecemos los socios e hinchas del Deportivo Morón.


@elgallogustavo.



domingo, 3 de diciembre de 2017

AlmaFuerteGallo

En su penúltima presentación en la actual temporada de la "B" Nacional y en su último compromiso lejos del Nuevo Francisco Urbano, el Deportivo Morón habría de traerse un punto importante para sumar en la tabla de posiciones y de los promedios, pero también desde lo anímico, luego de revertir no sólo la desventaja parcial de dos goles, a falta de '25 para el cierre del encuentro, sino una nuevo "capítulo" de adversidades e imponderables, incluso desde antes del inicio del juego, como la lesión de Emiliano Méndez en el calentamiento, quien debiera ser reemplazado entre los once por Damián Toledo (y su lugar en el banco, por Maximiliano Jerez, que debió colocarse la "pilcha" de jugador, a último momento) y tal y como viene sucediendo desde un buen tiempo a esta parte, el tempranero desnivel de Flandria, en su segunda llegada de cierto peligro y cuando poco y nada había sucedido en el partido.

Por todo ello, es decir, por el trámite del partido, donde el Gallo volvería a desnudar una fragilidad defensiva llamativa y preocupante, pero también por el desarrollo del resultado, ante un "Canario" que con escasos recursos y haciendo un uso intensivo de las ventajas de la última línea visitante, habría de colocarse dos a cero, a los '14 del complemento, y al mismo tiempo, por tratarse de un enfrentamiento con un rival directo en la lucha por mantener la categoría, en el siempre duro, difícil y desparejo terreno del "Carlos V", el equipo de Walter Otta se traería un auténtico "puntazo" de Jáuregui, viniendo desde atrás con el "destino" y en la "chapa" parcial del cotejo, unidad que tendrá la ocasión de revalidar y potenciar el próximo domingo, en caso de sumar de a tres ante Guillermo Brown de Puerto Madryn, en el Oeste, para poder irse al receso de verano mucho más aliviado desde lo numérico, y con la perspectiva de recuperar una buena cantidad de "soldados averiados" y hoy "fuera de combate".

Como quedara dicho, con Damián Toledo de inicio, después de largo tiempo, por la deserción a última hora de un Emiliano Méndez que ya había sido reemplazado en el segundo tiempo del triunfo precedente frente a Agropecuario (sin Cristian Lillo a su lado, marginado desde la previa, por un desgarro), más Cristian Broggi por la lateral zurdo y Lautaro Formica por delante de él, en posición de volante externo por el sector izquierdo, además de los esperados regresos de Javier Rossi en ofensiva (acompañando a Maximiliano Brito) y de Rodrigo Díaz partiendo desde el banco, el Gallo comenzaría el partido intentando acomodar nuevamente las "fichas", de un "rompecabezas" que se le renueva al cuerpo técnico, semana tras semana, sosteniendo el lógico envión inicial de un "Canario" que, con seis puntos en el torneo, se hallaba tan o más necesitado de sumar que el Gallo.

A los '13 del primer tiempo y cuando casi nada había pasado, más que la superioridad territorial de Flandria, por su condición de local y las obligaciones referidas, en su segunda aproximación de peligro al arco visitante, Diego Medina, el "diez" local habría de escapar a la marca, tras recibir un lateral por izquierda y al ingresar al área, en el primer indicador claro de las facilidades que la defensa de Morón otorgaría durante toda la tarde, definiría con un zurdazo potente y esquinado ante un atónito Milton Alvarez, que seguramente jamás debió imaginar un ingreso tan franco y solitario de la figura del "Canario", en especial en aquella primera etapa.

Una vez más, como frente a Riestra, Nueva Chicago, Almagro, Instituto, Juventud Unida de Gualeguaychú y Agropecuario, el Deportivo Morón debió comenzar a "remar de atrás", desde prácticamente el inicio del juego, al igual que en la gran mayoría de los encuentros precedentes y citados, intentando asumir el control del balón, por imperio de la necesidad y la obligación, pero con el déficit repetido de no poder contar en el terreno, con sus mejores interlocutores para la generación de fútbol y a partir de ello, el abastecimiento efectivo a sus delanteros, con Gerardo Martínez ausente por un largo tiempo y el "Rengo" Díaz apenas recuperado, o por lo menos de alta médica, aguardando en el banco de los suplentes, sin la "cuerda" imprescindible para soportar los '90.

Falto de fútbol asociado y de ideas, además de la ausencia siempre significativa de Cristian Lillo, por lo que representa en el medio, para el quite, y en el retroceso a la hora de la contención, el equipo de Walter Otta, con muchísima dignidad y capacidad de resiliencia para sobreponerse a alguna nueva adversidad, fuera y dentro de la cancha, todos los partidos, la ofensiva del Gallo tendría como principal abanderado desde el fondo, al "Mono" Maximiliano Paredes, también como en los cotejos anteriores, "valiente" para irse al ataque con decisión y criterio e intentar juntarse con sus compañeros, para generar alguna sociedad, como la que finalizara en el empate ante Agropecuario.

Con Emmanuel Giménez como el intérprete más idóneo para el primer pase ofensivo, al igual que con el "Sojero", la fecha pasada, sería Leandro Guzmán, decididamente en rol de enlace, el jugador con mayores y mejores aptitudes para generar el desequilibrio necesario, para que la pelota les pudiese llegar de la forma más clara posible y con ventaja de posición, a los delanteros de Morón, pero en especial a un Javier Rossi de gran retorno, con gol incluido, pero de determinante juego y sacrifico durante todo el partido.

Sin embargo, y a pesar de la actitud de ir a buscar el encuentro, pese a las dificultades que cada semana se le plantean a este plantel y cuerpo técnico, cada contraataque de Flandria desnudaría la fragilidad y las falencias de una defensa del Gallo que podría haberle ocasionado un nuevo "dolor de cabeza" antes del final del primer tiempo, pero que por fortuna, por lo menos hasta ese momento, entre las acertadas intervenciones de un (por momentos) indefenso Milton Alvarez, y la escasa puntería en el pase al arco de los puntas locales, harían que la visita se mantuviera en partido y hasta contara con alguna chance de empate, como aquella llegada solitaria de Lautaro Formica, de gran despliegue pero impreciso en los pases, que rematara cruzado y desviado desde inmejorable posición.

En el complemento, Otta intentaría revertir el 0-1 parcial, con los mismos once de inicio, hasta que a los '13 decidiera el doble cambio de Rodrigo Díaz y Damián Akerman por Cristian Broggi y Maximiliano Brito, respectivamente, y un minuto más tarde, en otra de esas demostraciones de "antipatía" del destino, la mala fortuna o el infortunio, mientras la defensa de Morón se estaba acomodando al intercambio de laterales entre Paredes y Formica, ya sin Broggi en la cancha, Luciano Pons hallaría el hueco ideal por el medio de la última línea visitante, para llevarse sólo el balón y derrotar sin atenuantes a Milton, a los '14 de la segunda etapa.

A pesar del nuevo "mazazo" en contra, y con el 2 a 0 en contra, el "Rengo" Díaz asumiría como siempre, el liderazgo de la ofensiva del Gallo, con el talento y al panorama que lo caracterizan, para sobre los '21 del período complementario y luego de un lateral por izquierda, ensayar un gran centro pasado al área del inoxidable Leonardo Griffo, para que Valentín Perales (con dudas en defensa, como el resto de sus compañeros de zaga, pero fundamental en ambos goles y determinante para el resultado definitivo) impulsara la pelota de cabeza, en el segundo palo, para permitir el ingreso claro y franco de Javier Rossi, también de cabeza por el primer poste, para el descuento de la visita y revertir la sensación de partido perdido.

De allí en adelante, el partido de convertiría en un incesante ida y vuelta, no con el mejor fútbol, pero sí con las intenciones más saludables de ambos lados, uno para definir el encuentro con el tercer tanto, y el otro en la búsqueda de un empate, hasta minutos antes de difícil pronóstico, aún para el más optimista. En ese devenir, el Deportivo Morón la pasaría realmente mal en más de una ocasión, no tanto por los méritos de delanteros y volantes locales, sino por las ventajas y distracciones de la defensa visitante, hasta que sobre los '38 del complemento y en otro centro contra el área de Flandria, nuevamente un doble cabezazo le daría el festejado empate en dos al Gallito, con el frentazo de Valentín Perales, en esta ocasión en rol de goleador, y no de asistidor, como en el descuento.

Con el dos a dos en el "Carlos V", el local intentaría salir a "quemar las naves" para recuperar una ventaja que, hasta los '20 del segundo tiempo parecía encaminada por resultado y trámite del partido, generándole un último susto al arco del Morón, con el ingreso de Mariano Puch por derecha, luego de un tiro de esquina, que por fortuna se terminaría perdiendo por encima del travesaño de Alvarez.

El pitazo final de Héctor Paletta, de correcto desempeño (tal vez el mejor arbitraje, en estas once jornadas, con rendimientos de regulares a pobres y hasta desastrosos de sus colegas precedentes), llegaría el alivio de un equipo de Walter Otta que sin jugar bien y con grandes problemas en defensa, supo sobreponerse a todos los infortunios y adversidades de una nueva fecha, de un destino "chivo" y "arisco", para llevarse un punto realmente importante para sumar en todas las tablas y en el ánimo de conjunto, al volver de atrás de un 0-2, a falta de '25 para el cierre en Jáuregui, y ante un rival directo en la pelea de fondo por mantener la categoría.

Ahora, a recuperar algún otro "soldado", si esto fuera posible, o cuanto menos, "prender velas" para que nadie más se sume a la lista de lesionados, a fin de sumar de a tres ante Brown de Puerto Madryn y llegar al receso estival, mucho más tranquilos y aliviados que hace un par de semanas atrás.

"Huevo", garra y corazón, la receta "made in casa" de este equipo, marca registrada de Walter Nicolás Otta.

De este Morón, "Duro de Matar", que jamás estará "vencido ni aún vencido".

"AlmaFuerteGallo".



@elgallogustavo.



viernes, 1 de diciembre de 2017

En duelo de "aves", el Gallo visita al "Canario" por tres puntos vitales

En el anteúltimo compromiso de la temporada, el Deportivo Morón intentará sumar su tercera victoria en el campeonato, segunda consecutiva luego del desahogo del 2-1 frente a Agropecuario de la fecha pasada, y la primera alegría fuera de casa, condición en la que sólo cayó frente a Juventud Unida en Gualeguaychú, pero hasta el momento no pudo pasar de algunos empates importantes, como frente a Los Andes, Estudiantes de San Luis, Almagro y Nueva Chicago.

Para ello, deberá superar el siempre difícil escollo de Flandria, en el "Carlos V" de Jáuregui, este domingo desde las 17 hs., con el arbitraje de Héctor Paletta (segunda ocasión en el certamen que dirigirá al Gallo, tras la fecha del debut, en el cero a cero con Los Andes, en el "Eduardo Gallardón"), con Federico Cuello y María Eugenia Rocco, como asistentes uno y dos, respectivamente, más Estela Alvarez de Olivera en rol de cuarto árbitro, en una "cuaterna" arbitral divida en parte iguales, entre hombres y mujeres, en el marco de la undécima fecha del Torneo de la Primera "B" Nacional, temporada 2017/2018 (sin TV en vivo, sólo vía streaming).

Sin Cristian Lillo, sumado a la inagotable lista de lesionados que ha diezmado al plantel del Gallito en los últimos tiempos, producto del desgarro de 7 milímetros en el isquiotibial de pierna derecha, consecuencia de la última y trabajada victoria ante el "Sojero" de Agropecuario Argentino, en el Nuevo Francisco Urbano, Walter Otta deberá seguir haciendo "malabares" para poder conformar el mejor equipo posible para visitar al "Canario", en un encuentro de esos que suelen titularse de "seis puntos", debido a que Flandria, penúltimo en la tabla de posiciones con seis unidades, también se halla como el Gallo en zona de descenso directo, con un "flaco" promedio de 1.169, pero con la diferencia significativa que divide por tres temporadas, a diferencia del Deportivo Morón que suma todo lo que gana, y con un triunfo más, quedaría momentáneamente fuera de la zona "roja" tan temida.

Con la expectativa de la recuperación de algunos de los "soldados caídos", en especial aquellos con dolencias de tipo muscular que no llegaron a desgarros, el cuerpo técnico de Morón planea la estrategia para vencer al siempre duro conjunto dirigido por Sergio Gómez y Favio Orsi, que cuenta en su once base con importantes nombres en ofensiva, como Sebastián Matos y el ex San Miguel y Atlanta, Luciano Pons.

En duelo de "aves", necesitadas de puntos en el campeonato, el Gallo visita al "Canario" en Jáuregui, para "remontar vuelo" y comenzar a eludir la "amenaza" del descenso.

Por tres puntos más, antes del receso.


@elgallogustavo.



martes, 28 de noviembre de 2017

Primero hay que saber sufrir...

Y luego de seis fechas de campeonato sin triunfos, con cuatro empates y dos derrotas en fila, o tres si le agregáramos la caída por la semifinal de "Copa Argentina" frente a River Plate, el Deportivo Morón pudo finalmente deshacerse de esa "mochila" de infortunios sucesivos y malos resultados, para volver a sumar de a tres en el momento más crítico del actual Torneo de la Primera "B" Nacional, a escasas dos jornadas del final de la primera rueda, de un certamen acotado para llegar a su fin en mayo próximo, antes de la "Copa del Mundo, Rusia 2018", con el agregado de una competencia que determinará seis descensos por promedios, al cabo de tan sólo 24 encuentros.

Y el Gallo debería sufrir primero, para después poder gozar al fin, con el suspiro aliviado de quien debió exigir hasta la última gota de sudor y de sacrificio individual y colectivo, para suplir con actitud y entrega, los déficit de fútbol que el "mal de ausencias" le generara en los últimos tiempos, con cinco habituales titulares marginados por dolencias musculares o aún más graves (ligamentarias o meniscales y de tratamiento quirúrgico), y otros tres, como Nicolás Martínez, Leandro Guzmán y Nicolás Ramírez, uno "entre algodones" (tanto que debería ser reemplazado en el entretiempo), otro de "alta médica" con la "tinta fresca" de tan reciente, y el restante disponible por un breve lapso de tiempo, para no exigir demasiado y generar un agravamiento en su mejoría. 

Para colmo de males, que recién al final de la historia se confirmarían en "bienes", la noche de lunes en el Nuevo Francisco Urbano asomaría con el mismo sesgo de esquivo destino que habría de atravesar los partidos precedentes con Instituto en el mismo Oeste y Juventud Unida en Gualeguaychú, esto es, con un gol rival en la primera de juego, a los '5 de iniciado el encuentro, cuando ni Morón ni Agropecuario Argentino habían tenido tiempo práctico de acumular algún tiempo de merecimiento, para "picar" en ventaja desde prácticamente la zona de vestuarios.

En efecto, y luego del primer tiro de esquina en favor del "sojero", desde la izquierda del ataque de la visita, Brian Blando, el "9" del equipo de José María Bianco capturaría el rebote en el borde del área grande, para sacar un "bochazo" bombeado y esquinado que, para sorpresa de Milton Alvarez y de todos los presentes, incluido el propio Blando, se convertiría en un golazo inatajable para el "1" del Gallo, sorprendido como sus compañeros y todo el estadio, con ese remate preciso e indescifrable, a media altura sobre su poste zurdo.

Con el uno a cero abajo, y la amarga sensación de "película" repetida, el Deportivo Morón debería revivir la historia reciente del infortunio prematuro, que lo obligaba a "remar" de atrás, como ante Instituto en el mismo escenario, y más reciente en el tiempo, frente a Juventud en Entre Ríos, en una nueva prueba de carácter para un equipo "golpeado" física y emocionalmente, pero que terminaría demostrando, una vez más, que su amor propio es más fuerte y que en las adversidades se convierte en "duro de matar".

Así las cosas, con la obligación a cuestas y el nerviosismo propio de la necesidad imperiosa, el Gallo comenzaría a manejar el trámite del partido, a pesar de la ausencia de sus mejores intérpretes futbolísticos (Rodrigo Díaz y Gerardo Martínez), tanto sea para la generación de jugadas de riesgo o, en su defecto, para la pausa imprescindible o la defensa de la ventaja con el balón bajo la suela, durante el segundo tiempo, una vez revertido el resultado adverso del inicio.

Sobre los '20 del primer tiempo, y luego de una excelente pared entre Maximiliano Paredes (de lo mejor y más parejo de los últimos encuentros) y Emiliano Méndez (otro que se sumaría luego a la lista de "tocados", reemplazado por una molestia en el gemelo diestro), el "Mono" habilitaría a Damián Akerman bien abierto por derecha, para que el goleador histórico, esta noche vestido de "asistidor" ensayara un centro preciso y pase gol al corazón del área, donde Cristan Lillo, el laborioso y silencioso motor de los "goles importantes", la empujara dentro del arco de Germán Salort.

"Exorcizados" los demonios recientes, con el empate de Lillo (el primero desde el golazo de Gerardo, a San Martín de Tucumán, en el mismo Nuevo Francisco Urbano, y el segundo en el torneo con un nombre propio diferente al también "averiado" Javier Rossi), diez minutos más tarde y luego de un centro alto y complicado para la defensa, a cargo de Emmanuel Giménez (con alguna similitud al envío bombeado, por cuartos de final de "Copa Argentina", para el gol del triunfo del "Bicho"), Maximiliano Brito se anticiparía a su marca y a la salida de Salort, para cabecearla al arco desguarnecido, no sin la cuota de dramatismo de una pelota que ingresaría con una parsimonia no apta para el corazón de los hinchas del Gallo.

Inmejorable momento y ocasión, en el caso del uruguayo Brito, para cortar la sequía goleadora y a partir de allí, convertirse en una de las figuras del partido, aguantando cada pelota rechazada desde la zona defensiva, para bajársela a Damián Akerman o a la subida de Guzmán, otro de gran rendimiento, para redondear por lejos lo mejor de su producción personal desde que llegó a Morón, en junio pasado, y que lo asemeja mucho más a aquél delantero implacable del segundo semestre del Brown de Adrogué campeón de la "B" Metro, con Pablo Vicó a la cabeza.

Con el 2 a 1 a base de mucho esfuerzo, voluntad, decisión y sacrificio, pero con poco resto para afrontar lo que quedaba del encuentro, ante un exigente equipo de Carlos Casares, y menos aún con recambio para defenderse con la pelota o procurar definir de contra, en el complemento el Gallo se limitaría a cederle el dominio del balón a la visita que, salvo en los minutos finales del cotejo, y a partir del ingreso de Facundo Parra, generaría algún que otro sofocón a la última línea del Deportivo Morón, entre ellas, un gol del propio ex Independiente, a poco del final, bien invalidado por el juez asistente, por un off side del autor del tanto, a pesar de los reclamos airados de los visitantes, en el momento y al término del partido.

El pitazo final de Bruno Bocca, de muy flojo arbitraje, como todos los que dirigieran a Morón en su regreso al Nacional, desataría la algarabía dentro y fuera del campo de juego, ante la confirmación de un triunfo tan esperado como necesario, para empezar a torcer con resultados, un rumbo que se había complicado por la mala racha futbolística y la seguidilla de "soldados caídos".

Premio a la perseverancia, la actitud, la paciencia y la entrega, el Gallo primero debió sufrir, para después poder gozar.

Enhorabuena. 

11 de 30.


@elgallogustavo.




domingo, 26 de noviembre de 2017

Con Agropecuario, a "cosechar" tres puntos más que necesarios

El Deportivo Morón afronta, luego de largo tiempo, una racha negativa de tres derrotas consecutivas (frente a River Plate por las semifinales de la "Copa Argentina" y ante Instituto en el Oeste y Juventud Unida en Gualeguaychú, por el campeonato), dentro de una adversidad que no se circunscribe sólo a la ausencia de resultados positivos, sino también a la serie de lesiones que han diezmado su plantel, y que como consecuencia del encuentro en Entre Ríos, sumara la grave dolencia de Franco Racca, quien deberá permanecer inactivo por un plazo mínimo de seis meses, a raíz de la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha.

Pese a ello, el equipo de Walter Otta necesita sumar la mayor cantidad de puntos posibles, de aquí y hasta el receso estival, para poder encarar con mayor tranquilidad la pretemporada de verano, de cara al segundo semestre del Torneo de la "B" Nacional, dentro de un calendario acotado por la "Copa Mundial, Rusia 2018", que dará comienzo en junio próximo, y que determinara la disputa de un torneo de una sola rueda, máxime con la exigencia deportiva de condenar a seis equipos al descenso, de acuerdo a la tabla de los promedios, al cabo del presente certamen.

Con la ausencia obligada y referida de Franco Racca, más Gerardo Martínez también marginado por un par de meses, debido a una lesión en el menisco externo de su rodilla derecha (que implicará cirugía) y varias dudas respecto de otros habituales titulares que se hallan con diferentes "nanas" musculares (Javier Rossi, el goleador del Gallo con cinco tantos, Matías Pardo, Nicolás Ramírez, Nicolás Martínez, Rodrigo Díaz), el once que presentará el cuerpo técnico del Deportivo Morón para recibir al líder de la categoría, Agropecuario Argentino de Carlos Casares, reviste un auténtico "rompecabezas", tanto por el dolor de "testa" que dicha situación debe generar en Walter Otta y Félix Benito, como en el "puzzle" que significa rearmar las "piezas" de un once remendado y "entre algodones".

A pesar de ello, y con el apoyo permanente e incondicional del público del Gallito, los "guerreros" de Otta saldrán al Nuevo Francisco Urbano a pegar el "batacazo" ante el único puntero del Nacional, cuando lo reciba este lunes, a partir de las 21.05 hs., con el arbitraje de Bruno Bocca y la televisación en directo de TyC Sports, además de la posibilidad de seguir las alternativas del partido vía streaming, desde cualquier parte del mundo, a través de las habituales señales partidarias que acompañan la campaña de Morón: "La 94 Sport TV", "Aguante Gallo" y "Pacífico TV Morón".

Con la obligación como impulso y la actitud como emblema, el Deportivo Morón choca con Agropecuario, en procura de "cosechar" tres puntos más que necesarios.


@elgallogustavo



martes, 21 de noviembre de 2017

Que las hay, las hay...

Muchas veces, cuando en cualquier argumentación o análisis y más en el plano futbolístico, se apela a la noción intangible de la "suerte, es decir, a la ausencia de ella o "mala suerte", suele tomarse como una "excusa" que enmascara las verdaderas razones no asumidas o cuanto menos, no identificadas y enmendadas a tiempo, para solucionar lo que no está funcionando correctamente.

Sin embargo, el tiempo y la experiencia han dado pruebas de ello, otras tantas veces la "mala racha" de un equipo, siempre referido al ámbito del fútbol, no siempre puede explicarse fehacientemente en los méritos y deméritos evidenciados dentro del campo de juego, quedando libradas al azar razones que exceden la explicación lógica, incluso para el más analítico y racional de los espectadores y protagonistas.

De este modo, ¿cómo explicar que en los últimos dos encuentros, el Deportivo Morón haya perdido  por uno a cero, mereciendo en ambos casos, cuanto menos el empate?, más allá de las posibles dificultades en la generación de fútbol bien hilvanado y la falta de puntería en "el pase al arco".

Adentrándonos un poco más allá, en la "intangibilidad" de la noción "suerte" en el fútbol, o mejor dicho, "mala suerte", ¿cómo explicar la existencia de cinco jugadores, todos ellos habituales titulares, que en el racconto de los últimos dos partidos, hayan tenido que salir antes de tiempo en ambos encuentros por lesiones y, en el caso del cotejo en Gualeguaychú, con referencia puntual a Matías Pardo, tener que dejar virtualmente al equipo con diez en cancha, por no poder volver al juego, habiendo ya agotado las cambios?.

En este punto, y de regreso a las consideraciones más "mundanas", queda claro que el "sueño" de acceder a las semifinales de la "Copa Argentina", sigue cobrándose un costo altísimo en un Morón no acostumbrado a disputar dos competiciones de tamaña exigencia, y en sus últimas instancias, con partidos pautados cada cuatro días, como ocurriese con el cotejo frente a River Plate en Mendoza (domingo 12/11), luego Instituto en el Oeste (jueves 16/11) y finalmente frente a Juventud Unida en Gualeguaychú (el último lunes 20 del corriente).

Déficit lógico y común a todos los equipos de nuestro ascenso, no sólo al Deportivo Morón (con jugadores profesionales, pero no súper profesionales como los equipos de primera, varios de ellos 
afectos al "ayudín" de "complementos" al borde de lo permitido por los organismos de dopaje trasnacionales), la merma física que generara la disputa de dos competencias simultáneas de tamaña envergadura y desgaste, dentro de un plantel generoso en actitud, pero al límite en número disponible, hoy impacta directamente en la ausencia significativa de siete (sí, ¡siete!) habituales titulares en este equipo, desde la previa de la semis de copa con River a esta parte, sumadas las ausencias obligadas de Gerardo Martínez, Leandro Guzmán (ambos ausentes en Mendoza), Rodrigo Díaz, Nicolás Ramírez (lesionados ante Instituto) y Javier Rossi, Franco Racca y Matías Pardo, bajas antes de tiempo en Entre Ríos.

Y es precisamente allí donde aquella intangible y difusa noción de la "mala suerte" comienza a dejarnos sin explicaciones satisfactorias, aún a los más analíticos y racionales, cuando en presencia de un equipo diezmado por ausencias, cansado del trajín de partidos consecutivos y con la necesidad imperiosa de sumar de a tres para comenzar a eludir la tabla del descenso, a la primera pelota de juego Gualeguaychú, apenas superado el minuto inicial de juego, luego de un lateral desde el  sector derecho, en mitad del campo, Juventud Unida inicia un ataque que cuenta con la ¿"fortuna"? del mal pique a favor o el error de cálculo en el intento de anticipo defensivo de Mayola (cualquiera de los dos análisis resulta valedero por igual), para que la pelota le quede justa a Walter Acuña, quien con gran panorama habilite a Diego Montiel sólo ante la ausencia de Mayola en la marca, para adentrarse en el área del Gallo y someter con un "latigazo" de derecha a Milton Alvarez.

Corría un minuto con veinte segundos de juego, en el "Estadio De Los Eucaliptos" en Gualeguaychú, y el Gallo ya estaba en desventaja por la mínima, cuando nada había ocurrido, por razones obvias de tiempo.

Y a partir de allí la historia recurrente de los últimos tiempos, pero en especial de la derrota precedente ante "La Gloria", un Morón que desde el "vestuario" se veía obligado a "correr de atrás" y que pese al buen manejo del balón y hasta del dominio territorial por varios pasajes del encuentro, no hallaría los caminos para acceder a un empate que volvería a merecer, por voluntad, por insistencia y
a pesar de las ausencia de sus mejores intérpretes de tres cuartos en adelante.

Y a los '19 del primer tiempo, Javier Rossi comenzaría a tomarse el isquio de pierna izquierda y debería ingresar en su lugar, Damián Akerman. Y sobre los '27 Ariel Cólzera debió haber sido expulsado por un codazo de roja directa a Emmanuel Giménez, y Yamil Possi, otro conocido mal árbitro, al igual que su colega Pablo Díaz, el pasado jueves ante Instituto, con otro codazo descalificador de Guido Mainero en perjuicio de Nicolás Martínez, se haría decididamente el "boludo", si nos conceden el término, para ni siquiera sacarle amarilla a un gran jugador, pero muy "mañero" y que no debió salir a disputar el complemento.

Y el parate por el corte de luz en el estadio, a los '32 del primer tiempo, y la lesión de Franco Racca, a consecuencia de un choque con Sergio Sagarzazú, a los '23 del segundo tiempo (sustituido por Valentín Perales), y diez minutos más tarde, la salida del campo de juego de Matías Pardo, en "una pierna" desde hacía un rato, para dejar al equipo con diez, de manera involuntaria, en presencia de un Morón que ya había agotado lo cambios reglamentarios (en el entretiempo, Maximiliano Brito había reemplazado a Lucas Poletto).

Y el pitazo final del Possi, en presencia de un Morón que dejó hasta la última gota de sudor en Entre Ríos, y pese a merecer como hace cuatro días, mínimamente el empate, debió otra vez retirarse con las manos vacías, con tres jugadores titulares menos, sumados a los cuatro ya ausentes en la previa, de cara al partido con el único líder, Agropecuario, del venidero lunes 27 del corriente, en el Nuevo Francisco Urbano.

No creemos en las brujas..., pero que las hay, las hay...

Y si la "mala suerte" es una "excusa"..., pues que alguien me la explique porque en lo personal.., se me agotó el análisis "racional".

A salir de esta, como sea y lo antes posible.



@elgallogustavo.



domingo, 19 de noviembre de 2017

A Entre Ríos, por una prueba de carácter que enderece el rumbo

Sin demasiado tiempo para el descanso, ni mucho menos para la recuperación de los "soldados" lesionados, un Deportivo Morón urgido de triunfos y aquejado de un "mal de ausencias" que complica y mucho al cuerpo técnico, luego de la injusta derrota frente a Instituto en el Nuevo Francisco Urbano, donde sin jugar bien, pero por empeño y búsqueda constante mereció como mínimo el empate, visitará al encumbrado Juventud Unida de Gualeguaychú, en el "Estadio De Los Eucaliptos", de la ciudad entrerriana, este lunes feriado, desde las 21.05 hs., con el arbitraje de Yamil Possi y la televisación en vivo de TyC Sports, además de las opciones vía streaming, de las habituales señales que siguen la campaña del Gallo, como "La 94 Sport TV", "Aguante Gallo" y "Pacífico TV Morón", en el marco de la novena fecha del Torneo de la "B" Nacional, temporada 2017.

A las ausencias repetidas de Gerardo Martínez y Leandro Guzmán (bajas por lesión desde el cotejo ante River Plate en Mendoza, por "Copa Argentina"), como consecuencia del encuentro del último jueves ante "La Gloria", se les sumaron Rodrigo Díaz y Nicolás Ramírez, quienes habían llegado "entre algodones" frente a Instituto y debieron abandonar antes de tiempo el campo de juego "Carlos Castellón", con sendas dolencias musculares. Como contrapartida, una buena del "parte médico": este lunes, en Gualeguaychú, estará de alta Damián Akerman, también fuera del equipo que cayera por la mínima, ante los cordobeses, debido al trajín de partidos entre la copa y el torneo regular.

Así las cosas, un Morón "remendado" deberá apelar a la actitud que todos conocemos, aunque recuperar el fútbol individual y colectivo ausente en buena parte del presente campeonato, para sumar de a tres, por segunda vez en el actual torneo, para robustecer la confianza, despejar dudas y comenzar a alejarse de la zona "roja" e incómoda de la tabla de los descensos.

En definitiva, los 19 jugadores convocados por Walter Otta para visitar a Juventud Unida en Gualeguaychú, son los siguientes:

* Milton Alvarez
* Julio César Salvá
* Damián Toledo
* Valentín Perales
* Maximiliano Paredes
* Nicolás Martínez
* Franco Racca
* Cristian Lillo
* Emiliano Méndez
* Lautaro Formica
* Emiliano Mayola
* Maximiliano Jerez
* Cristian Broggi
* Emmanuel Giménez
* Maximiliano Brito
* Damián Akerman
* Javier Rossi
* Matías Pardo
* Lucas Poletto

A Entre Ríos, con la necesidad a cuestas y la confianza renovada en un grupo acostumbrado a las "paradas bravas" y las muestras de carácter.

Y a enderezar definitivamente el rumbo.


@elgallogustavo.



viernes, 17 de noviembre de 2017

Recalculando...

Luego de su histórica participación en la "Copa Total Argentina" de la presente edición, el Deportivo Morón debía volver a concentrarse con exclusividad en el Torneo de la "B" Nacional, donde se hallaba en deuda con su juego y el rendimiento habitual, tal vez acusando cierta dificultad para aclimatarse y afianzarse dentro de la nueva categoría.

Sin embargo, este Morón de tan buenos resultados en el certamen federal y de andar irregular en el campeonato local, volvió a evidenciar los problemas que lo vienen aquejando en su regreso al Nacional, y no le permiten comenzar a sumar los triunfos necesarios que le devuelvan la confianza y lo alejen de la zona coloreada de roja en la tabla de los descensos.

En la derrota del último jueves ante Instituto, en el Nuevo Francisco Urbano, cierto es que el Gallo no mereció perder, y que "La Gloria" habría de llevarse un premio excesivo para Alta Córdoba, mitad por obra de una fortuna esquiva para el local, y demasiado benevolente en el caso de la visita, y mitad por la falta de puntería de Morón que, una vez más y por deméritos propios que deberá revisar en la semana, debió afrontar el desarrollo del partido partiendo nuevamente desde atrás en el resultado.

En efecto, si bien el equipo de Walter Otta generó mucho y de peligro, tal vez como nunca antes en la sumatoria de los siete cotejos precedentes, volvió a padecer su falta de contundencia en el arco rival, a la vez de cometer errores defensivos que lo llevaran a perder el partido apenas superado el primer cuarto de hora, facilitándole el trabajo táctico a una visita que, ante la ventaja parcial, por la que nada había hecho hasta entonces, ni mucho menos justificaría después, sacaría a relucir todo el "manual" de malas prácticas futboleras, para terminar virtualmente "colgado" del travesaño y con el micro que los trasladara hacia Buenos Aires dentro del propio arco.

Así las cosas, entre la mala fortuna propia, ayudada por la falta de puntería en la última "puntada", sumadas a la "buena estrella" de la visita que habría de convertir en su primera llegada y luego administrar esa diferencia entre dilaciones de tiempo y mañas varias, habría de colaborar la deplorable actuación de un árbitro como Pablo Díaz, con lamentables antecedentes en su "foja de servicios", quien además de ignorar una falta clara en perjuicio de Rodrigo Díaz (que terminaría sacándolo del partido, si bien ya arribaba "entre algodones"), resultaría determinante -para mal- en dos acciones fundamentales, dentro de un vergonzoso "espectáculo" de desatinos a lo largo de los '90 más el agregado: en principio, antes del primer cuarto de hora, debió expulsar a Guido Mainero, por un codazo descalificador a Nicolás Martínez, infracción que sin dudas observara, pero considerara de amarilla, precisamente el autor del gol del triunfo de Instituto, que jamás debió haber cabeceado al gol el quedo defensivo de la defensa de Morón, porque a los '17 de la etapa inicial ya debía hallarse en el vestuario terminando de cambiarse antes de tiempo.

La segunda acción habría de tener lugar en el complemento, esta vez a cargo de Lucas Hoyos, el arquero del conjunto dirigido por el debutante Darío Franco, que también debió haber sido expulsado por doble amarilla, luego de impulsar con violencia, más allá de los límites del campo, una pelota ya fuera de juego, para evitar la rápida restitución por parte de los hombres del Gallo, y cuya segunda amonestación resultara ignorada con descaro por Pablo Díaz, nuevamente consciente de la infracción para roja.

En definitiva, y al término de una noche en que la visita habría de llevarse a Alta Córdoba un premio excesivo, y el Deportivo Morón pagar un precio demasiado alto por su falta de puntería y aquél yerro defensivo del inicio, acumulando los méritos necesarios para quedarse cuanto menos con el empate, no resulta menos cierto que en las primeras ocho fechas del torneo, y a excepción de los cotejos ante Santamarina de Tandil (su único triunfo hasta el momento) y San Martín de Tucumán, el Deportivo Morón siempre debió "correr" desde atrás en casi todos los demás partidos en que se abriera el marcador, con una mejora ostensible en los segundos tiempos, incluidos los dos cotejos referidos, lo que podría revelar cierto déficit de intensidad en los inicios de los encuentros, necesitando recién del estímulo negativo de la desventaja para reaccionar y "fruncir el ceño" para "enojarse", futbolísticamente hablando. 

Prueba de ello podrían resultar, tanto la primera etapa frente a Nueva Chicago, como los '30 iniciales de la jornada precedente ante Almagro, donde en ambos casos, y luego de un inicio "liviano" e inconexo, el Gallo ajustaría clavijas y adoptaría una actitud de mayor decisión respecto del arco rival, recién hallándose en desventaja, con sus mejores expresiones futbolísticas en los segundos tiempos.

Por todo ello, quizá resulte necesario, tanto dentro como fuera del terreno de juego, cambiar el "chip" de la "Copa Argentina", para asumir con nostálgica alegría que el "sueño" de acceder a la "Copa Libertadores" terminó, siendo hermoso mientras duró y cuyo recuerdo inolvidable permanecerá en nuestras retinas y en el palpitar de nuestros corazones, hasta el final de nuestros días.

Y comenzar a sumar en el campeonato, todo lo más posible en las 16 fechas que restan de acá y hasta el final de temporada, para que del "sueño" de la copa, no pasemos a una "pesadilla" en el Torneo de la "B" Nacional.

A despertar, trabajar y ajustar. Estamos a tiempo.



@elgallogustavo.



jueves, 16 de noviembre de 2017

Tras la gloria ganada en "copa", a ganarle a la "Gloria" por el campeonato

Luego de la histórica participación del Deportivo Morón en la "Copa Total Argentina", llegando a semifinales de la misma, donde recién resultara eliminado por el último campeón del certamen, River Plate, y la conmovedora demostración del Pueblo del Gallo, una vez más, trasladando diez mil almas al "Estadio Malvinas Argentinas" de Mendoza, para orgullo de propios y admiración de extraños, más allá del resultado final y el sabor amargo de un primer gol viciado claramente de nulidad, por posición adelantada del autor del tanto, Ignacio Fernández, abriéndole al equipo de Marcelo Gallardo, un encuentro hasta allí parejo y jugado de igual a igual ante uno de los más poderosos del fútbol argentino, el conjunto de Walter Otta volverá a concentrar su atención con exclusividad en el Torneo de la Primera "B" Nacional, donde necesita imperiosamente sumar de a tres para escapar a la zona del descenso.

Para ello, este jueves desde las 21 hs., y sin demasiado tiempo para el descanso, el Gallo recibirá en el Nuevo Francisco Urbano la visita de Instituto de Córdoba, con el arbitraje de Pablo Díaz y sin televisación de aire, aunque con la transmisión de las habituales señales partidarias que siguen la campaña del equipo: "La 94 Sport TV", "Aguante Gallo" y "Pacífico TV Morón".

Con algunas ausencias por lesión, tales los casos de Leandro Guzmán, Gerardo Martínez (ausentes ya en el encuentro ante River), a quienes ahora también se les suma Damián Akerman, más alguno que otro titular "entre algodones", producto de la seguidilla de partidos entre el campeonato y copa, Walter Otta ha convocado una vez más a Lucas Poletto, al igual que frente al "Millonario", y en este oportunidad sumó a Christian Sebastián Montero, para suplir la ausencia del goleador histórico, como alternativa ofensiva en el banco de los suplentes.

Ambos con ocho puntos en siete partidos, aunque en el caso de los cordobeses, producto de dos triunfos, dos empates y tres derrotas, mientras que el Gallito registra un récord de 1-5-1, el choque entre el Deportivo Morón e Instituto se presenta como un encuentro duro y equilibrado, entre dos conjuntos necesitados de sumar de a tres para arribar a la regularidad deseada en lo que resta de la temporada.

Asimismo, es de destacar que ya tiene fecha y hora confirmados el próximo compromiso del Deportivo Morón, por la novena jornada de la "B" Nacional, que será frente a Juventud Unida de Gualeguaychú, en el "Estadio De Los Eucaliptos" de Gualeguaychú, Entre Ríos, el venidero lunes 20 del corriente, a partir de las 21.05 hs., con el arbitraje de Yamil Possi y la televisación en vivo a cargo de TyC Sports.

En definitiva, y en procura de volver al triunfo en el campeonato, luego del histórico paso por la "Copa Argentina", los convocados por el cuerpo técnico de Morón, para vencer a la "Gloria", son los siguientes:

* Milton Alvarez
* Julio César Salvá
* Damián Toledo
* Valentín Perales
* Maximiliano Paredes
* Nicolás Martínez
* Franco Racca
* Cristian Lillo
* Emiliano Méndez
* Lautaro Formica
* Emiliano Mayola
* Rodrigo Díaz
* Sebastián Montero
* Emmanuel Giménez
* Maximiliano Brito
* Nicolás Ramírez
* Javier Rossi
* Matías Pardo
* Lucas Poletto

Tras la "Gloria" ganada en "Copa Argentina", el Gallo recibe a Instituto por tres puntos vitales.


@elgallogustavo.

lunes, 13 de noviembre de 2017

El ORGULLO MAYOR

Este domingo 12 de noviembre, en el "Estadio Malvinas Argentinas" de Mendoza, y por la segunda semifinal de la "Copa Total Argentina" (desde el viernes ya estaba instalado Atlético Tucumán en la final, tras derrotar por penales a Rosario Central, en Formosa), River Plate venció 3 a 0 al Deportivo Morón, con goles de Ignacio Fernández a los '40 del primer tiempo, Jonathan Maidana a los '43 de la etapa inicial y Rafael Santos Borré, en el primer minuto agregado al reglamentario.

Si bien River clasificó a la final de la "Copa Total Argentina", el Deportivo Morón hizo historia de la grande en la presente edición de la "Copa Argentina", accediendo por primera vez desde la reinstauración de dicho certamen nada menos que a las semifinales del mismo, luego de una campaña maravillosa que comenzara con el Gallo aún en la "B" Metropolitana y terminara recién frente al último campeón de la competencia, ya con el Deportivo Morón en la Primera "B" Nacional, y luego de eliminar en su recorrido de ensueño, a cuatro equipo de Primera División, como Patronato de Paraná (2-0 en 16avos, en el "Estadio Florencio Sola" de Banfield, con la "chilena" de Damián Toledo y el cierre definitivo a cargo de Valentín Perales), a San Lorenzo por 1 a 0, en 8avos, con el gol de Leandro Guzmán a poco del final, en el "Estadio Ciudad de Lanús, Néstor Díaz Pérez", más tarde a Unión de Santa Fe, en el "Monumental Juan Domingo Perón" de Alta Córdoba, el "hogar" de Instituto, con el 0 a 0 en los '90 y las manos de Julio Salvá en cuartos, hasta llegar a la clasificación a semis, luego de eliminar a Olimpo de Bahía Blanca, con el gol de Javier Rossi, nuevamente en la "Fortaleza" de Lanús.

Por todo ello, el último domingo 12 de noviembre de 2017, quedará para siempre grabado a fuego en las retinas, el corazón y el alma de "Gallo" de los miles de hinchas del Deportivo Morón que acompañaron masivamente, al igual que durante todo el transcurso de la actual "Copa Argentina" y las ediciones anteriores, en especial la 2016, con 1500 km. de viaje al "Padre Martearena" de Salta incluido, para ser protagonistas desde las gradas de unos de los momentos más trascendentes en la historia moderna de la institución, tal vez, desde 1969 a la fecha, momento sublime del único antecedente del Gallo en Primera División.

Y el Gallo estuvo a la altura de la circunstancias, en aquella cabecera repleta de almas que alentaran al equipo durante los '90 y que acallaran a una mayoría riverplatense, con tres cuartos de ubicaciones asignados, dado que ambas plateas, descubierta y techada fueron asignadas por la organización del conjunto de Núñez, quien además de los hinchas que trasladara desde Buenos Aires, contaría como resulta lógica, con el acompañamiento de aquellos que viven en la zona cuyana y que pocas veces cuentan con la posibilidad de ver a su equipo tan cerca de "casa".

Con respecto al partido, que a esta altura constituye casi una anécdota para darle marco futbolístico al ORGULLO que implica ser hincha de Morón, y tener a pesar de la derrota hasta previsible, el pecho inflado como buenos "Gallos", ante otra demostración palmaria de ese sentimiento único, incomparable e irrepetible que significa SER HINCHA DE MORON, el equipo de Walter Otta le jugó de igual a igual a uno de los más grandes de nuestro fútbol, durante no menos de '30, ganándole la pelota en el medio, dominando por varios pasajes las acciones y hasta poniendo en aprietos al cuestionado arquero "Millonario", Germán Lux, que esta vez reaccionaría con acierto ante un remate a quemarropas de Rodrigo Díaz, tras una excelente jugada previa de Nicolás Ramírez, con el encuentro aún cero a cero.

En un cotejo con ciertas suspicacias en la previa, desde la designación de Mauro Vigliano como árbitro del mismo y posteriormente, el cambio de horario de los organizadores, a falta de cuatro días para la disputa de la semifinal, tal vez la apertura del marcador, sobre los '40 del primer tiempo, generara alguna sospecha extra, en este marco de necesidades riverplatenses, mezcla con un fútbol que siempre, en estas instancias, de una u otra manera, beneficia al "poderoso", en desmedro de los intereses de los clubes de ascenso que acceden como auténticos "convidados de piedra", en la consideración mercantilista de organizadores y el "negocio" millonario (valga la paradoja con River Plate) que genera el deporte más hermoso y pasional del mundo, a partir de una posición ilícita del autor del mismo, Ignacio Fernández, que le permitiera la equipo de Marcelo Gallardo abrir un partido que hasta ese momento se le mostraba más que complicado, y que dentro del campo de juego, once contra once, no evidenciaba las enormes asimetrías de presupuesto y jerarquía individual y colectiva, entre unos y otros.

Como suele pasar y como le ocurriera también a Atlanta, en el duelo frente a los de Núñez, por cuartos de final, la apertura del marcador permitiría que River alcanzara rápidamente el segundo tanto, sólo tres minutos después, para comenzar a sellar una historia futbolistica que, con tintes de hazaña en la previa, con un 0-2 abajo, al término del primer tiempo, ya sonaba a auténtico "milagro" futbolero para poder revertirlo.

Pese a ello, este plantel y cuerpo técnico del Deportivo Morón que no paran de darnos alegrías y de emocionarnos hasta las lágrimas, y que parecen destinados a remediar todas nuestras desilusiones de casi tres décadas y a restañar cada una de esas heridas mal avenidas y que hasta la llegada de Walter Otta y la conformación de la primera "versión" del actual equipo, parecía una "condena" de "cadena perpetua", vaya a saber uno por qué extraña y antojadiza razón de un injusto destino..., Morón salió a "vender cara" su derrota y jugó un partido inteligente desde lo táctico (consecuencia directa y casi obvia de contar con la suerte de un cuerpo técnico igual de inteligente) y con una convicción, una decisión, una solidaridad, una generosidad y hombría de bien, en los once que les tocara intervenir, más sus reemplazantes, que a la distancia, desde las gradas del hermoso "Malvinas Argentinas" mendocino, enorgullecían y emocionaban hasta las lágrimas.

A falta de un par de minutos para el cierre del partido, el 3 a 0 a cargo de Borré, no cambiaría en nada la ecuación y los méritos referidos, ante un Deportivo Morón ya agotado, por haber dejado en el césped de Mendoza hasta la última gota de sudor, de sacrificio, de solidaridad y de respeto que por esta camiseta que tan bien defienden, ante quien sea, dónde sea y por más adverso que pudiese presentarse en la previa de los típicos "escritorios" de nuestro bastardeado fútbol asociado.

Porque en definitiva, si River clasificó a la final de la "Copa Total Argentina", para revalidar su título de la temporada pasada, ante Atlético de Tucumán..., sin lugar a dudas que el Deportivo Morón hizo historia.

GRACIAS plantel y cuerpo técnico por este hermoso sueño de quedar a dos pasos de clasificar a la "Copa Libertadores", y sepan que el reconocimiento y gratitud del sufrido Pueblo del Gallo, será eterno, como eterno es este sentimiento inexplicable de ser hincha de Morón, que corre por nuestras venas y impulsa a nuestros corazones con la potencia palpitante de un ORGULLO único.

Porque somos, sin lugar a dudas, hoy más que nunca... EL ORGULLO MAYOR.


@elgallogustavo.