viernes, 2 de junio de 2017

El único "Patrón" fue el Gallo

En la previa de una consagración tan demorada como anhelada, en el torneo regular, este Deportivo Morón “angelado”, que convierte en ilusión todo lo que toca, se dio un gustazo enorme por “Copa Argentina”, al derrotar merecidamente y sin atenuantes a Patronato de Paraná, en el “Estadio Florencio Sola” de Banfield, por los 32avos. de final del certamen argentino más federal, estableciendo un nuevo hito en su historia “copera”, al eliminar nuevamente a un equipo de la Primera División de nuestro medio, como ya ocurriera con Aldosivi de Mar Del Plata y Newell’s Old Boys de Rosario, durante la edición 2016 de la competición.

En efecto, este último jueves 1° de junio del corriente, un Deportivo Morón que reservó mayoría de habituales titulares para su compromiso del próximo martes, a las 20.05, frente a Platense, en el Nuevo Francisco Urbano, por la 34° fecha del Torneo de la Primera “B”, temporada 2017, dio una vez más muestras de personalidad y del buen juego individual y colectivo que lo llevara a la cima del campeonato local, a sólo unos pocos pasos de alcanzar un objetivo histórico, dejando en evidencia la identidad de un plantel, sin importar el nombre y apellido circunstancial de sus intérpretes en cancha, marca registrada de un cuerpo técnico tan laborioso como inteligente, que supo conformar un equipo humilde, solidario, virtuoso y capaz de grandes hazañas, sin resentir la idea o el concepto de juego, por más ausencias obligadas o tácticas que presente.

Ante un Patronato que, a priori, se pensaba iba a reservar mayor cantidad de titulares, en atención a su complicada lucha por mantener la categoría en Primera, sorprendería en primera instancia con un once conformado por varios de sus apellidos habituales, aunque a la hora que comenzara a rodar la pelota, los entrerrianos resultarían los sorprendidos, por un Morón “muletto” que lo superaría en el terreno desde el comienzo, gracias a una sólida defensa, un mediocampo atento y rápido, y una ofensiva “picante”, principalmente a partir de un Matías Pardo “intratable” para la última línea del “Patrón” y de enorme partido.
Por eso, no extrañaría que a los ’25 del primer tiempo, y luego de un tiro de esquina desde la derecha del ataque del Gallito, y frente a la multitud de hinchas de Morón que coparan el Sur, Matías Tabak ejecutara el envío sobre el área, para que luego de un roce en Cristian Broggi, la pelota le quedara de espaldas a Damián Toledo, quien ensayando una “chilena” IMPRESIONANTE, la colocara en el ángulo superior izquierdo de Sebastián Bértoli, para poner el uno a cero a favor del Gallo, con un auténtico GOLAZO del capitán de Morón, en la tarde de Banfield.

Sin mayores sobresaltos durante el resto de la etapa, y con la chance de ampliar la ventaja, a través de un cabezazo apenas ancho de Broggi, en el complemento, Rubén Darío Forestello, entrenador del “Patrón”, haría ingresar a Fernando Telechea y a cuanto delantero tuviese en el banco de suplentes, para intentar alcanzar un empate del que jamás estuviese cerca ni mucho menos mereciera o justificara, más allá de alguna que otra aproximación sobre el arco del Gallo, siempre bien defendido por Nicolás Angelotti y toda la línea de fondo, con destacadas actuaciones de Franco Racca, Nicolás Martínez, el referido Cristian Broggi y de Valentín Perales.

Precisamente, el rionegrino Valentín Perales, de gran partido, resultaría el protagonista destacado a los ’26 del segundo tiempo, cuando tras un tiro de esquina desde la izquierda, “peinado” casi en el punto del penal por Racca, derivaría en los pies de Perales que, ingresando solo y por sorpresa por derecha, cruzaría un remate bajo e inalcanzable para Bértoli, “estampando” el dos a cero para Morón, que tenía mucho de justicia y de relación directa con los méritos de uno y otro y, en definitiva, con el trámite del encuentro.

Sin mucho más por jugarse, ante un Deportivo Morón dominador en todos los sectores del campo, y superior futbolística y psicológicamente a su rival, contaría con alguna chance para ampliar aún más el marcador, en los pies de Javier Rossi, como Patronato de hallar el descuento, en el botín diestro de Telechea, ante el aliento constante del Pueblo de Morón que, por un par de horas, trasladó la fiesta habitual del Oeste al Sur del Gran Buenos Aires.

Con el pitazo final del "histórico" Juan Pablo Pompei, la postal del “estribo” del festejo grupal, frente a la numerosa gente del Gallo, refleja una vez más la comunión existente en este grupo de jugadores y cuerpo técnico que, a un paso de una consagración histórica en el torneo de la Primera “B”, se diera (y nos diera) un gustazo enorme por “Copa Argentina”, “volteando” a otro “muñeco” de Primera “A”, con la suficiencia y solidez de un grupo que no sabe de diferencias de categorías, pero sí mucho de sacrificio, humildad y hazañas.


Porque, en definitiva, en “Copa Argentina”, el único “Patrón” fue el Gallo.


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                                     Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

domingo, 28 de mayo de 2017

A nueve de Atlanta y a quince del sueño

Este último sábado por la tarde, en el “Guillermo Laza” del Deportivo Riestra, el Gallo se trajo un empate de su visita a Fénix, por la 33° fecha del torneo de la Primera “B”, que a priori podría haber tenido “sabor a poco”, pero que en atención al desarrollo del encuentro, donde el “Cuervo” esfumara las diferencias entre uno y otro, por lo menos en la tabla, resultara a la sazón importante, dado que el Deportivo Morón no jugó su mejor partido, ni mucho menos, y por varios pasajes del encuentro fuera superado por su rival, en especial durante el transcurso del segundo tiempo, donde el local alcanzara la igualdad y contara con chances como para quedarse con los tres puntos.

En efecto, luego de un buen comienzo de partido de los dirigidos por Walter Otta, con una buena chilena en el área de Leandro Guzmán, que rozara el travesaño y saliera desviada, antes de arribar al primer minuto de juego, de a poco Fénix, en la ocasión local en Deportivo Riestra, comenzaría a predominar en el mediocampo, a partir de un buen partido de Giannunzio y fundamentalmente de Presedo, demasiado solo por la banda diestra, que obligara a Nicolás Ramírez a retrasarse constantemente para tomar sus subidas, el “Cuervo” arrimaría peligro al arco defendido por Milton Alvarez, en un Morón que extrañaría la ausencia de Emmanuel Giménez, en el quite y primer pase, del medio hacia la derecha.

Sin embargo, cuando el Gallo empezaba a pasarla realmente mal, ante un rival que le había quitado la pelota y con ella, la razón de ser de este equipo de Walter Otta, que sólo sabe ser protagonista en todas las canchas, a través de la posesión y circulación del balón en su zona de volantes, una buena combinación ofensiva iniciada por Nicolás Minici (reemplazante de Nicolás Martínez, quien ante Barracas recibiera la quinta tarjeta amarilla) y continuada en un desborde de Nicolás Ramírez, ya dentro del área, finalizaría con la diagonal de Minici y la correcta definición del lateral ante Francese, amagando a cruzarla hacia el segundo palo, para ubicarla en el primero, apenas el arquero se moviera sobre su eje.

Corrían 21 minutos de la primera etapa y el partido parecía cambiar de rumbo, con un Morón en ventaja y apostando a cualquier contra que pudiese ampliar el resultado, a partir de otro buen partido de Rodrigo Díaz, quien debiera hacerse cargo en exclusiva de la generación de juego del líder del torneo, ante la ausencia obligada de Gerardo Martínez, afectado de una dolencia renal de consideración, detectada una vez finalizado el encuentro del pasado martes, ante Barracas Central en el Nuevo Francisco Urbano.

Pese al desnivel, Morón no podría defenderse con la pelota y predominar anímica y futbolísticamente en el desarrollo, frente a un Fénix que retomaría las “riendas” del partido y finalizaría la primera etapa justificando el empate, en presencia de un líder del campeonato errático y sin volumen de juego.

En el complemento, las cosas empeorarían para el Gallo, puesto que el Fénix de Atilio Svampa saldría decidido a apretar al puntero del torneo, bien cerca de su arco, liberando por izquierda a Brian Miranda, su número diez, quien en apenas unos minutos estrellaría un remate en el travesaño de Milton y, segundos más tarde, a los ’10 de la etapa, provocaría una doble tapada en la línea de meta de la visita, la primera a cargo del propio arquero de Morón y la segunda, ante el rebote, en la mano de Damián Toledo, acción que Américo Monsalvo, árbitro del encuentro, sancionaría con penal y el mismo Miranda cambiaría por gol, apenas después.

Incentivados por el empate, los de Svampa profundizarían el dominio del balón y la presión sobre el arco del Gallito, generando otra salvada sensacional de Milton Alvarez, nuevamente apelando a su botín zurdo, como ocurriese con idéntico gesto técnico, frente a Barracas, en tiempo cumplido, para imponerse en el mano a mano al “nueve” de Fénix, Schinnga.

Desbordado por las bandas, con Presedo por la derecha, y el muy buen partido de Miranda por izquierda, Otta mandaría a la cancha a Javier Rossi y Matías Pardo, en lugar de Damián Akerman y Leandro Guzmán, para agotar los cambios, minutos más tarde, ante la lesión del autor del gol, Nicolás Minici, quien resultaría reemplazado por Cristian Broggi.

Con apenas un par de llegadas claras en el complemento, como un remate desde afuera de Rodrigo Díaz, el final en el “Guillermo Laza” se sufriría, puesto que el local contaría con nuevas chances para pasar al frente, por ejemplo, con un cabezazo en inmejorable posición de Schinnga, que se iría apenas ancho sobre el larguero de Alvarez o un remate de Garro que parecía tener destino de red y terminase estrellándose en los carteles publicitarios de detrás del arco.

El pitazo final de Américo Monsalvo repartiría puntos en cancha de Deportivo Riestra, entre un Fénix de impensado partido y un Morón lejano de sus mejores expresiones en el campeonato. Para colmo, el cuerpo técnico del Gallo deberá reorganizar casi toda la defensa, para el cotejo ante Platense, en el Oeste, ante las ausencias obligadas de Juan Ferreira y Franco Racca, quienes recibieran la quinta amonestación en la mañana del Bajo Flores.

Con “sabor a poco” en la previa, el punto ante Fénix resultaría más que importante, a cinco fechas del final del torneo, ante un “Cuervo” que superaría al Gallo en el rendimiento, pero que sin embargo no pudiera vencerlo.

Dejando en evidencia, de esta manera, otro de los grandes méritos de este equipo de Walter Otta: no perder aquellos partidos, en los cuales no se ha podido jugar bien.


A nueve de Atlanta (que juega el lunes 29, precisamente con Riestra, en el mismo escenario y aún debe quedar libre) y con quince puntos por delante, el Deportivo Morón “tacha” jornadas en su calendario, pensando en el “Calamar” y con el sueño grande cada vez más cerca.


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                                       Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

miércoles, 24 de mayo de 2017

El Gallo y el “Guapo” no se sacaron ventajas, a seis fechas del final

A contramano de la tabla, que marca una diferencia sideral de diecisiete puntos entre el líder, Deportivo Morón, y el undécimo en las posiciones (y por el momento, fuera de la zona de clasificación al Reducido), Barracas Central, las diferencias reales entre uno y otro, dentro de las cancha fueron mínimas, por lo que el empate final en uno, entre el Gallo y el “Guapo” refleja la paridad existente en la noche del Nuevo Francisco Urbano, por la 32° fecha del torneo de la Primera “B”, temporada 2016/17.

En efecto, si bien el “Camionero” evidenciara un andar irregular durante toda la temporada, por nombres propios y presupuesto, se sabía de antemano que no iba a resultarle un rival sencillo el equipo de Walter Otta, cosa que habría de ponerse de manifiesto apenas iniciado el cotejo, con una visita plantada en terreno del Gallito y dispuesta a jugarle de igual a igual al cómodo líder del campeonato.

Durante esos primeros minutos, Barracas ejercería el control del balón y el predominio del terreno de juego, ante un Morón errático e inconexo, que justificaría la ventaja parcial del “Barranqueño”, cuando a los ’17 del primer tiempo, el goleador del categoría, Juan Martín, recibiera por izquierda una precisa asistencia de Matías Sproat y con una certera volea de derecha, dejara sin reacción posible a Milton Alvarez, para colocar el sorpresivo uno a cero a favor del equipo de Alejandro Milano.

Tras el cimbronazo de la desventaja inicial, algo que no le ocurría al elenco de Walter Otta, desde hace un buen tiempo a esta parte, el Gallo intentaría reencontrarse con su fútbol y el protagonismo inclaudicable que lo distinguiera en todo el campeonato, a partir de la generación de juego de Rodrigo Díaz y Gerardo Martínez, en procura de encontrarse con Damián Akerman y Nicolás Ramírez, en ofensiva, algo que ocurriese “a cuenta gotas” al cabo de toda la etapa inicial.

Ya sin Emmanuel Giménez, quien debiera abandonar el campo de juego, a los ’34 del primer tiempo con una molestia muscular, y con Matías Pardo en su reemplazo, las necesidades del Gallo lo llevaría a pararse unos metros más adelante, lo que obligaría a la visita a replegar líneas y a apostar a una contra que jamás terminaría de cristalizarse.

Con el líder del torneo lanzado con decisión en búsqueda del empate, a los ’15 del segundo tiempo, una excelente combinación a un toque, entre Rodrigo Díaz y Damián Akerman, terminaría con el “Rengo” cara a cara con Elías Gómez y, cuando el “siete bravo” de Morón se disponía a rematar, resultase derribado con clara infracción en el área, que Ignacio Lupani sancionaría con penal y Damián Akerman cambiara por gol, para la festejada y merecida igualdad en uno.

A partir de allí, y con los ingresos de Javier Rossi por Akerman y más tarde, de Leandro Guzmán en lugar de Nicolás Ramírez, el Deportivo Morón acorralaría a la visita contra su arco, generándole algunas acciones de peligro, tanto es así que, si se hubiese tratado de un match de boxeo, el Gallo habría de ir ganando el pleito en las tarjetas, en fallo dividido y por diferencia mínima.

Quizá las más clara para Morón, se registraría a diez del final del encuentro, cuando de un preciso centro de Gerardo Martínez, el “Bicho” Javier Rossi se elevara más allá de todos los defensores, aunque su cabezazo forzado se iría muy cerca del travesaño de Elías Gómez.

Como contrapartida, el Gallo que contó con las ocasiones para ganarlo, también pudo perderlo y sobre la hora, cuando a los ’45 exactos del segundo tiempo, César Carranza se filtrara entre los centrales locales y tras encarar a Milton Alvarez, la valla menos vencida del torneo generara el quite más trascendente de la noche, rechazando con sus pies lo que hubiese significado el segundo de Barracas Central, ya en el tiempo agregado al reglamentario.

Con el pitazo final de Lupani, el Deportivo Morón se alzaría con un punto importante, ante un rival rico en individualidades y nombres propios, partido en cuyo desarrollo y al cabo de los ’90 de juego, bien podría haberse transformado en una victoria, aunque también podría haber finalizado en derrota, de no mediar los reflejos de ese enorme arquero que tiene el Gallito, Milton Alvarez, que llamado a intervenir pocas veces en el complemento, fuera capaz de reaccionar con acierto, casi en la última bola del encuentro, para ahogarle el grito a Carranza.

A falta de seis fechas para el cierre del torneo, el Deportivo Morón comienza a pensar en Fénix, a quien deberá enfrentar el próximo sábado, desde las 13:05, en el “Estadio Guillermo Laza” de Deportivo Riestra.

A seis pasos del sueño, el Deportivo Morón se desembarazó de un rival “chivo” y con ocho puntos de ventaja sobre su escolta, Atlanta (quien aún debe quedar libre), mantiene una diferencia apreciable respecto del “Bohemio”.


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                                      Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

domingo, 14 de mayo de 2017

El “tren de la alegría”

En la tarde de sábado de Villa Lynch, el Deportivo Morón consiguió un triunfo vital, en su visita a la UAI Urquiza, con el gol de Gerardo Martínez, de cabeza, a los ’43 del primer tiempo, para sacar provecho de la derrota a primera hora, de Almirante Brown y sacar aún más ventaja respecto de su nuevo escolta, Atlanta, distante diez unidades de un Gallo que se ilusiona con el ascenso, a falta de siete jornadas para el cierre del torneo de la Primera “B”.

En efecto, el equipo de Walter Otta, que provenía de un empate con sabor a poco ante Villa San Carlos, donde mereciera mejor suerte, de no mediar la actuación sobresaliente de Pablo Bangardino,  el “uno” de los de Berisso, arribaba al “Monumental de Villa Lynch” con la premisa de volver a sumar de a tres, a sabiendas de la derrota a primera hora de Almirante Brown, que le permitiría sacar diez de ventaja, respecto del segundo, a falta de 21 puntos en juego, habiendo ya quedado libre, a diferencia del “Bohemio”, su nuevo y único escolta, que aún debe cumplir con la obligación de la jornada de descanso.

Durante los primeros minutos, la UAI Urquiza se adaptaría mejor a las dimensiones reducidas de su campo de juego, monopolizando el uso del balón en el mediocampo, aunque sin generar peligro real al arco de Milton Alvarez, hasta que promediando la misma y a partir de los encuentros ofensivos, entre Gerardo Martínez, Matías Pardo y Leandro Guzmán, el Gallito se apoderara de la pelota y a partir de ella, de las situaciones de riesgo, hasta que a los ’43 de la etapa inicial y precisamente a través de los tres protagonistas referenciados, Matías Pardo encarara imparable rumbo al arco local, para luego habilitar al “Chaco” Guzmán por derecha, de cuyo centro preciso al punto penal, emergiera la figura de Gerardo Martínez, para con un cabezazo esquinado contra el poste derecho de Pietrobono, abriera la cuenta para el Deportivo Morón.

De regreso en el complemento, las urgencias del local, en procura del empate, implicarían que el “Furgonero” volviese a ejercer el dominio territorial y de la pelota, aunque esta vez con mayor presencia en el área del Gallo, en especial a partir del ingreso de Isaac Suárez, quien asistiría a Facundo Diz para preocupar a una defensa del único líder que siempre respondería con acierto, con puntos altos en toda la línea, aunque con actuaciones sobresalientes de Cristian Broggi y, fundamentalmente de Franco Racca, en su vuelta al equipo, tras purgar la fecha de suspensión por su expulsión ante Deportivo Español, en la fecha 29°.

Sin embargo, el Deportivo Morón también contaría con posibilidades clarísimas de ampliar el marcador, como el tiro de esquina casi olímpico de Gerardo Martínez, que en el rebote de Pietrobono a punto estaría de conectar Cristian Broggi, debajo del arco, o la corrida de Matías Pardo, la figura del encuentro, detenido con infracción para roja, a centímetros del área local, y de cuyo tiro libre por poco Gerardo no se anotara con un doblete.

O la peinada de Javier Rossi, tras otro córner del “diez” visitante, que la defensa de la UAI rechazase en la línea, o la pelota robada por el propio “Pichín” que antes de ser detenido nuevamente con falta, la empujara como pudiese rumbo al arco de la UAI Urquiza, y que fuese desviado apenas en su derrotero rumbo a la red, por el arquero local, aunque fuera de los límites de su área, lo que hubiese determinado la expulsión de Ignacio Pietrobono, acción pasada por alto por Lucas Di Bastiano, árbitro del encuentro, de flojo desempeño en las fundamentales.

Pero como suele ocurrir con el Gallo, los corazones moronenses deberían sufrir hasta el descuento, por una victoria trabajada y obtenida con absoluta justicia, debido al remate cruzado del interesante enganche local, Sebastián Contreras, que pasase apenas ancho sobre el palo más lejano de Milton Alvarez, que pareció “empujarla” con la vista hacia afuera de los límites de su arco, con la “ayuda” de la comitiva visitante en Villa Lynch y de los miles de hinchas de Morón que lo siguieron y padecieron por televisión.

Sin más tiempo por jugar, el Deportivo Morón se alzaría con tres puntos fundamentales en su búsqueda de la ilusión tantas veces postergada, pellizcándose una y otra vez, ante una  realidad tan contundente en rendimiento y números, como feliz, que lo encuentra líder absoluto con diez de ventaja sobre su inmediato perseguidor, a falta de siete cotejos para la concreción del sueño más soñado en los últimos 27 años.


En la casa del “Furgonero”, el Gallo se subió al “tren de la alegría”.


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                                      Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

jueves, 11 de mayo de 2017

Cuando no se puede ganar, no se debe perder

Por la 30° fecha del torneo de la Primera “B”, el Gallo no pudo pasar del empate frente a Villa San Carlos, lo que aún le permite mantener una significativa diferencia de ocho puntos, respecto de su más inmediato perseguidor, el nuevo y único escolta, Almirante Brown.

Desde el comienzo del cotejo, el Deportivo Morón intentó por todos los caminos posibles, doblegar a un Villa San Carlos ordenado y necesitado de puntos, para escaparle a la zona baja de la lucha por el descenso.

Así las cosas y pese al protagonismo que asumiría el equipo de Walter Otta, la visita, dirigida por Facundo Besada, habría de plantear un partido cerrado y jugado en escasos metros del campo de juego, abroquelándose con acierto y orden táctico en dos líneas de cuatro, que dificultarían la habitual circulación del balón del Deportivo Morón, en una ofensiva que debió debatirse con la férrea marca de los última línea de los Berisso.

Tanto es así que, pese al dominio territorial y del balón ejercido por el Gallo, solamente habría de generar una jugada manifiesta de gol, tras un par de amagues en el área de Damián Akerman, para sacarse de encima la marcación escalonada de la visita y tras lograrlo, generar la primera gran atajada de Pablo Bangardino, el arquero de San Carlos, a la postre la figura destacada y determinante para que el Deportivo Morón no pudiese alzarse con los tres puntos en juego.

Ya en el segundo tiempo, Walter Otta (quien precisamente frente a la “Viila” de Berisso, habría de cumplir 50 partidos en la dirección técnica del Deportivo Morón), procuraría mayor presencia ofensiva, con los ingresos de Matías Pardo, Javier Rossi y Leandro Guzmán, aunque los mismos no redundarían en el efecto esperado en la última línea de San Carlos, quienes llegaron al Oeste en procura de un punto y habrían de conseguirlo.

Con el paso de los minutos, el once de Otta justificaría la victoria, pero Pablo Bangardino, la figura del encuentro, le ahogaría el desnivel al “Rengo” Rodrígo Díaz, tras un tiro libre desde el sector derecho de la defensa visitante, y en otra jugada muy polémica, Pablo Giménez, árbitro del encuentro, pasaría por alto un claro penal a favor del Deportivo Morón, por una mano grosera de la defensa de Villa San Carlos.

Ante el pitazo final de Giménez, el Gallo resignaría dos puntos que, en el balance general del partido y sus merecimientos, debieron quedar en poder del Gallo, pero por la excelente tarea de Bangardino, golero visitante y la falta de claridad de Morón en ofensiva, habrían de repartir puntos con un Villa San Carlos, cuyo mérito mayor fuera cerrarse en su extrema defensa y contrarrestar todo intento ofensivo de un Morón sin puntería, en la noche del Nuevo Francisco Urbano, pero que sin embargo merecería mejor fortuna en el desarrollo de los ’90 de juego.

A ocho de distancia de Almirante Brown, y a falta de ocho partidos para el final del camino, el Deportivo Morón necesita sumar de a tres en Villa Lynch, frente a la UAI Urquiza, el próximo sábado desde las 14, para mantener su situación de privilegio y acercarse un pasito más, al sueño grande de un anhelo postergado desde hace 27 años.

Cuando no se puede ganar, no se debe perder, y esa es una premisa que este conjunto de Walter Otta ha internalizado para bien, con prescindencia de los merecimientos y las necesidades.

Sin desesperación ni ansiedades, el Gallo agota sus últimos desafíos, a sabiendas que solamente depende de sí, y que un punto suma, cuando al final del camino la recompensa es grande.


A ocho del final y con ocho de distancia, el Gallo es líder y administra su ventaja, en procura de ese sueño que desvela y mantiene en vilo a todo el Oeste, en un insomnio “dulce” con sabor a ilusión intacta.


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                                      Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

domingo, 7 de mayo de 2017

9 x 9: A 9 pasos del sueño y a 9 de distancia

Este último sábado, apenas transcurrido el mediodía, el Deportivo Morón afrontaba un viaje riesgoso, tal vez, de los de mayor complejidad en la previa, por la categoría de su rival y su racha positiva de seis encuentros, además de los antecedentes de un oponente siempre difícil, en un reducto históricamente esquivo para el Gallo.

Así las cosas, por la 29° fecha del torneo de la Primera “B”, el equipo de Walter Nicolás Otta debía revalidar sus credenciales de único líder del certamen, con la chance adicional y cierta de estirar la ventaja a nueve puntos, sobre su escolta, Defensores de Belgrano, visitando en el “Estadio España”, a un Deportivo Español que, duro y bien trabajado tácticamente como todo conjunto de Eduardo Pizzo, venía de cosechar nada menos que 16 de los últimos 18 puntos disputados.

Con todos estos antecedentes, el local se apoderaría del control del balón y el terreno, ni bien iniciado el cotejo, generando la primera zozobra sobre el arco de Milton Alvarez, apenas a los cuatro minutos de juego, a partir de un cabezazo mal definido por Cristian Amarilla, el “once” local, tras un tiro de esquina enviado desde la derecha del ataque de Morón.

Sin embargo, con el paso de esos primeros minutos, el líder del campeonato se asentaría mejor en terreno “Gallego”, para pasar a dominar las acciones y con ellas, las mejores opciones de riesgo, primero con un tiro libre apenas ancho de Emmanuel Giménez y más tarde, con un remate formidable de Rodrigo Díaz que, en su espiral descendente sobre el arco, a poco estuvo de “colarse” entre el esfuerzo del arquero y el travesaño.

Más tarde, superada aquella primera media hora de buen juego y vocación ofensiva, de ambas partes, el partido se emparejaría en la zona media, sin preeminencia de ninguno ni situaciones frente a los arcos, hasta que a cuatro del final del primer tiempo, Milton Alvarez comenzara a cimentar otra tarde como figura del Gallo, conteniendo una media vuelta en el área chica, del ex Morón, Federico Turienzo, que generaría una atajada fenomenal del “uno” del puntero del campeonato, y de cuyo rebote no supiera sacar provecho el hábil y escurridizo extremo izquierdo “españolista”, Cristian Amarilla.

Ya en el complemento, y con Nicolás Minici en cancha, por la lesión de Nicolás Martínez, a los cuatro minutos de reiniciado, un rechazo largo de Juan Gabriel Ferreira, desde el borde el área visitante, derivaría en un despeje de cabeza de la defensa de Español, para que, acto seguido, el “Rengo” Díaz (nuevamente de gran partido, un peldaño por debajo de Alvarez en el podio imaginario de los mejores del Gallo en el mediodía del Bajo Flores), anticipara una pelota bárbara ante Leandro Lugarzo, el dos “Gallego”, y aprovechando la “cortina” generada por la presencia de Damián Akerman, extendiera el pase en profundidad más allá del goleador histórico, para habilitar de manera fantástica a Nicolás Ramírez, que ingresando desde la izquierda y hacia el centro del área, superara en velocidad a su marca y con un remate bajo y preciso, sobre el palo derecho de Cristian Correa, le diera el triunfo parcial a Morón.

Con la ventaja consumada, el equipo de Otta intentaría poner en práctica lo que mejor sabe: defenderse con la pelota y sin resignar el protagonismo ofensivo, para mantener a su rival lo más lejos posible de Alvarez, hasta que a los catorce del segundo período, un “encontronazo” de tantos, como suelen darse entre el delantero que, de espaldas al arco, pretende controlar una pelota que proviene de alto, y el defensor que de frente al balón, se lo lleva “puesto” utilizando incluso los brazos (de manera involuntaria, en el salto), determinara la polémica expulsión de Franco Racca, quien en consideración de Eduardo Gutiérrez, árbitro del encuentro, habría tenido la intención de aplicarle un codazo en la cabeza a Amarilla.

Con media hora por delante, el Deportivo Morón se abroquelaría bien en torno a su siempre segura defensa y, contra rápida mediante, intentar sorprender a su rival adelantado, en su necesidad de empatar el encuentro, lo que a punto estuviese de ocurrir, algunos minutos más tarde, cuando Cristian Correa, el arquero local, le sacara un remate desde afuera, otra vez a Rodrigo Díaz, que tenía destino inexorable de red.

Ya con Cristian Broggi en el terreno de juego, en lugar del autor del gol, Nicolás Ramírez, para cubrir el “hueco” de Racca y más tarde, el de Leandro Guzmán en reemplazo de Gerardo Martínez, para no cejar en el intento de sorprender de contra y cerrar el partido, el Deportivo Español sólo preocuparía al Gallo con remates desde afuera del área, algunos de ellos bien resueltos por Milton Alvarez y otros que se habrían de perder apenas anchos.

Sin “sufrirlo” demasiado en el trámite del encuentro y las situaciones frente a su arco, pero sí en la incertidumbre del resultado, por el jugador de menos, a falta de cinco para el final del partido, y en momentos que el “Chaco” Guzmán se aprontaba a iniciar una contra con “olor” a gol, el “dos” de Español, Leandro Lugarzo, habría de cruzarle cuerpo al volante diestro de Morón, para ganarse la roja del árbitro y terminar de emparejar las acciones y el “diez contra diez” dentro del campo.

Ya sí, con la tranquilidad del resultado a su favor y la igualdad de condiciones numéricas, el esfuerzo físico de los diez jugadores del Gallito en el “Estadio España”, vería cristalizarse con el pitazo final de Gutiérrez y la sumatoria de tres puntos fundamentales en su ilusión de 27 años, para alejarse a nueve puntos a Defensores de Belgrano, y de distanciarse a diez de Riestra, Atlanta, Platense y Almirante Brown, a falta de nueve partidos para el final del campeonato.

En definitiva, ante un rival de los más exigentes en la previa y en un reducto históricamente adverso, el Deportivo Morón reafirmaría las razones de su presente, ganando uno de esos partidos que marcan la diferencia entre el simple líder y el candidato a cosas importantes y consolidan horizontes de trascendencia.

A nueve pasos del objetivo anhelado, el Gallo sueña despierto y en grande. ¡Y está perfecto!.


@elgallogustavo.



                                     Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

viernes, 28 de abril de 2017

Goleó, gustó y se alejó

Con un segundo tiempo de excelencia colectiva y un Rodrigo Díaz inspirado y determinante, el Deportivo Morón aplastó sin atenuantes a Excursionistas, en la noche de jueves del Nuevo Francisco Urbano, para golearlo por 5 a 0, y sacar una diferencia de seis unidades, respecto de Defensores de Belgrano, su más inmediato perseguidor, en la apertura de la fecha 28 del torneo de la Primera “B”, que lo mantiene al Gallo más líder que nunca, a fuerza de categoría individual y de conjunto, y una solidez que se acentúa partido tras partido, a falta de diez “finales” ´para el cierre de un campeonato que ilusiona y mantiene en vilo a todo el Oeste.

Luego de un puñado de minutos iniciales de desconcierto, donde la visita saliera al campo de juego con una actitud ofensiva insospechada, y generara alguna que otra preocupación en la extrema defensa del Gallito, a los ’25 del primer tiempo, una buena combinación entre Rodrigo Díaz y Damián Akerman, terminaría con una precisa habilitación del goleador histórico de Morón, para dejar cara a cara al “Rengo” con Nerón Iriarte, arquero de “Excursio”, que tras repeler con su cuerpo el remate inicial de Rodrigo Díaz, le permitiría a la figura excluyente del encuentro, volver a empujarla casi con su vientre, para adelantar en el marcador al líder del torneo y comenzar a destrabar un partido que había amanecido parejo y “chivo”.

Ya en el complemento, Walter Otta apostaría por el ingreso de Leandro Guzmán, en lugar de Gerardo Martínez, modificación táctica que resultaría vital para el desarrollo posterior de un segundo tiempo, donde el único puntero del campeonato se florearía ante su visita, con destellos de un fútbol colectivo de nivel superlativo y aportes individuales de excepción, como el referido Rodrigo Díaz que, a escasos tres minutos de reiniciado el cotejo, y luego de otra vistosa combinación con Damián Akerman, finalizara con el ingreso del “Rengo” por el vértice izquierdo del área de Excursionistas, para sacar un zurdazo letal y esquinado, sobre el palo zurdo y más lejano del arquero, para un dos a cero que minaría por completo las respuestas anímicas y futbolísticas del “Villero”, y agrandaría a un Deportivo Morón que jugaría con la lucidez y el aplomo de un equipo que sabe lo que quiere y se intuye cada partido más cerca del objetivo soñado.

Sobre los ’23 del segundo tiempo y a partir de otra jugada excepcional de un “Rengo” Díaz imparable, lujoso y letal, luego de desbordar sobre el lateral izquierdo, frenar para desairar a su atribulada marca y enganchar con infinita clase hacia adentro, ceder generosamente el balón a Cristian Lillo, solo y perfilado sobre la medialuna del área, para ensayar un zurdazo preciso y combado sobre el palo derecho de Iriarte, para adelantar 3 a 0 al Gallo y gritar su tercer gol en el torneo, nada menos que en el partido cien con la camiseta del Deportivo Morón.

Con la correcta expulsión de Daniel Caputo, “viejo” conocido del Gallito, por intentar desviar con su mano el remate goleador de Lillo, hallándose ya amonestado, el partido se transformaría lisa y llanamente en un deleite para los ojos de los hinchas locales, ávidos de más goles, triangulaciones y fútbol, deseo que la inspirada ofensiva del único líder de la Primera “B” habría de satisfacer, primero a los ’30, con una linda combinación entre el recién ingresado Matías Pardo y Damián Akerman, que permitiera que el ícono máximo de la historia futbolística del Gallo, “canjeara” por el cuarto tanto, ingresando por el carril zurdo, para el gol 153 del hombre “leyenda” del Deportivo Morón, el mismo que ha logrado agotar el glosario de adjetivos calificativos para referenciar la grandeza de un “monstruo” sagrado, con destino ineludible de “bronce”, aplauso y devoción eternas.

Y más tarde, sólo con cuatro minutos de diferencia, permitirse en la noche “mágica” de este jueves 27 de abril, el regreso con gol de Javier Rossi, luego de una gran habilitación por derecha de Leandro Guzmán, para que la primera pelota que tocara el recuperado “Bicho”, tuviese destino de red y de quinto gol del Gallo, para un lapidario 5 a 0, que exhibiría a las claras las diferencias de categoría entre uno y otro equipo.

Ganó Morón, goleó, gustó  y se alejó… Y el Oeste es pura ilusión, a falta de diez “finales” para desatar ese grito demorado, desde hace nada menos que 27 años.

A seis puntos de “Defe” y a diez encuentros de la gloria.


Partido tras partido, ahora a pensar en Deportivo Español, con tranquilidad, esperanza y convicción.


@elgallogustavo.



                                     Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

martes, 18 de abril de 2017

De a uno también se suma

Deportivo Morón llegaba a Remedios de Escalada, con la premisa de sumar de a tres, ante el último de la tabla, para mantener la diferencia de cinco unidades que lo separaban de su más próximo perseguidor, como Defensores del Belgrano, antes que el ”Dragón” derrotara a San Telmo por dos a uno y recortara esa distancia a dos puntos, en el marco de la vigesimosexta fecha del torneo de la Primera “B”, temporada 2016/2017.

Sin embargo, el Gallo se toparía con un Talleres que le jugaría el partido de igual a igual y que, durante varios pasajes del cotejo, sería capaz de “robarle” el balón al líder del campeonato, principio ineludible para un Morón que se siente seguro con el dominio de la pelota y del terreno del juego y que, por el contrario, sufre los partidos cuando es el rival quien controla el medio campo y con él predomina las acciones.

Pese a ello, la fría noche del Sur del Gran Buenos Aires comenzaría de manera inmejorable para el equipo de Walter Otta, cuando a los ’11 del primer tiempo y tras una habilitación sensacional de ese enorme jugador de toda la cancha, llamado Nicolás Ramírez, Matías Pardo quedara cara a cara con Alejandro Granero, el arquero local, y lo venciera con un derechazo seco y a media altura, para adelantar en el marcador al único líder del torneo.

A pesar de la tempranera ventaja, el Gallo no podría hacer jamás pie en terreno “Tallarín”, perdiendo con el local la “madre de todas las batallas”, en la tenencia del balón, en el mediocampo y con ello, permitiría el adelantamiento paulatino del “Albirrojo” que, a los ’22 de la primera etapa y luego de un penal inexistente sancionado por Paulo Vigliano, Daniel “Trapito” Vega haría “justicia” con el desarrollo hasta ese momento, desviando su remate sobre el palo izquierdo de Milton Alvarez.

Aunque sólo siete minutos más tarde, y en consonancia con un Morón demasiado retrasado en el campo de juego y sin control del balón ni de las acciones, determinaría que el local, de tanto manejar la pelota en las inmediaciones del área visitante, Joan Gaona recibiera con bastante fortuna un desvío de un remate defectuoso de media distancia y, casi en el área chica, resolviera con calidad, eludiendo con un enganche hacia adentro el cierre desesperado de Emiliano Mayola, para definir con certeza, fuerte y abajo, sobre la base del palo izquierdo del arco de Alvarez.

Con el empate en uno, ya más ajustado a la realidad futbolística de uno y otro, Talleres y el Deportivo Morón se retirarían a los vestuarios, para regresar tiempo después sin cambios nominales ni de rendimiento, puesto que desde el inicio del complemento, el local profundizaría sus ansias de llevarse el encuentro, ante un Morón incapaz de defenderse con la pelota y generar el juego atildado y de conjunto al que nos tiene acostumbrados.

Con un enorme trabajo en la zaga de Franco Racca, la figura del Gallito, y un muy buen segundo tiempo de Rodrigo Díaz, a partir de su ingreso en lugar de Emmanuel Giménez, los de Otta intentarían llevarse los tres puntos para el Oeste, a partir de los ’20 del complemento, dominando por primera vez en el partido, pelota y territorio, provocando alguna llegada de peligro al arco de Granero, aunque sufriendo las contras locales, que generarían un par de buenas intervenciones del “uno” de Morón.

Con el pitazo final de un Paulo Vigliano de flojísimo desempeño, el Deportivo Morón se alzaría con un punto que en la previa, podría haber sabido a poco, dada la ubicación de uno y otro en la tabla de posiciones, pero que a la luz de los acontecimientos y el desarrollo efectivo de los ’90, deberá valorarse y mucho, teniendo en  cuenta que el Gallo no pudo imponer su juego en casi todo el cotejo y, pese a ello, supo sumar de a uno para conservar la ventaja de tres, antes de su fecha libre, en un partido que pudo ser triunfo, en los primeros ’15 y que, desde allí y hasta los ’20 del complemento, también pudo haberse convertido en una dura derrota.


Porque a veces, de a uno, también se suma.

@elgallogustavo.



                                       Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

Akerman nos obliga a soñar

El Deportivo Morón ganó anoche la primera de sus últimas trece finales y alimentó la ilusión de sus hinchas al vencer 1 a 0 a Colegiales, por la fecha número 25 de la Primera B Metropolitana.
El sueño del regreso a la Primera B Nacional está tres puntos más cerca de ser realidad después de que el equipo de Walter Otta se quedara con la victoria en la fría noche del Nuevo Francisco Urbano, donde -una vez más- apareció el inmenso Damián Akerman para resolver un partido verdaderamente difícil para El Gallo.
No tuvo el líder de la ‘B’ la fluidez colectiva de otras jornadas, pero la jerarquía del máximo goleador histórico del club sirvió para que Morón estirara su buen momento y se alejara a cinco puntos de su inmediato perseguidor, Defensores de Belgrano.
El Dragón, Platense, Atlanta y compañía ya habían hecho su parte. Faltaba que El Gallo aprovechara los empates de sus rivales más cercanos en la tabla de posiciones para que la fecha fuera perfecta. Y así fue. Costó, porque nadie dijo que sería fácil.
El conjunto de Munro, a diferencia de otros equipos que visitan el imponente estadio de Morón, llegó al Oeste para intentar ser protagonista. Le robó la pelota al puntero en varios pasajes del partido y le impidió desarrollar el juego que lo llevó a estar en la cima del campeonato. De hecho, ‘Cole’ contó con alguna situación para marcar y logró irse al vestuario con un valioso empate parcial.
Pero el Morón de Otta tiene muchos argumentos para soñar con el ascenso, incluso en noches como las de ayer, cuando pocas cosas salen bien. Uno de ellos se llama Damián y se apellida Akerman. El ‘9’ apareció a media hora del final para decidir el asunto con su gol 152 en la institución: el centro de Guzmán fue tan perfecto como el cabezazo del delantero cordobés. Desde entonces, sólo hicieron falta dos grandes intervenciones de un clave Milton Alvarez para sostener el triunfo.
De esta manera, El Gallo alcanzó los 47 puntos, le sacó media decena al escolta y lucirá un par de semanas más el traje de puntero. Aunque restan doce finales (la próxima será ante el último del certamen, Talleres de Remedios de Escalada), parece hecho a medida.
Por: Nicolás De Marco, para @depmoronoficial

                                                       Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón

domingo, 2 de abril de 2017

¡Salud, puntero!

En la destemplada tarde de Ingeniero Maschwitz, el Deportivo Morón debía enfrentar a uno de esos rivales “incómodos” de la categoría, como lo es Acassuso, siempre un escollo complejo de sortear, y en esta oportunidad, dirigido técnicamente por un “viejo” conocido del Gallo, tal el caso de Blas Armando Giunta, que condujera tácticamente a algunos de los actuales jugadores de Morón, en aquella final del torneo reducido, que finalmente le otorgase el ascenso a la “B” Nacional, a Almagro, en diciembre de 2015.

Sin embargo y a pesar de todos los pronósticos de partido “cerrado”, trabado y en espacios reducidos, el Gallo hallaría una pronta ventaja, a los cinco minutos de iniciado el encuentro, a través de una buena definición de cabeza, a cargo de Leandro Guzmán (luego de la corrida y posterior desborde de Nicolás Ramírez), un “Chaco” Guzmán a quien el terreno mojado y de tránsito rápido, facilitaría sus condiciones naturales de desequilibrio en velocidad, en el mano a mano y por la franja derecha.

Apenas seis minutos más tarde, y merced a otra oportuna intervención ofensiva del mismo Guzmán, el líder del torneo hallaría sorpresivamente una diferencia de dos goles, presagiando un desarrollo de rumbo seguro y tranquilo, con el dos a cero en el “bolsillo”, y antes del primer cuarto de hora de partido, aunque aún restaba mucho tiempo por jugarse, ante el mismo rival “incómodo” de siempre y de visitante, en esta ocasión, en el “Estadio Armenia”.

En efecto, y superado el “shock” del 0-2 en sólo once minutos de juego, Acassuso comenzaría a “robarle” la pelota a los medios del Gallito, para primero, tímidamente, merodear las inmediaciones del área de Milton Alvarez, en un asedio que se profundizaría con el correr del primer tiempo, tanto es así que sobre los ’25 de la etapa inicial, Yamil Possi sancionara con penal una mano de Ramírez en el retroceso, que Damián Salvatierra, el “nueve” de “Ssuso”, cambiaría por gol, para colocar el parcial 2-1 y, de cara al resto del cotejo, abrir un gran signo de interrogación sobre el desarrollo futuro.

Ya en el complemento, el “Quemero” le devolvería gentilezas al Gallo y lo “golpearía” apenas iniciado el segundo tiempo (‘4 ST), tras el desborde y centro de Emir Ham, sobre la derecha del ataque local, para que Guillermo Santana la bajara y otra vez, el “Toro” Salvatierra anotara, en un dos a dos impensado durante el primer cuarto de hora del partido, cuando el Gallo se imponía dos a cero y los tres puntos parecían encaminarse con tranquilidad rumbo el Oeste.

Pero este Deportivo Morón de Walter Nicolás Otta, acostumbrado a las “paradas” bravas y a las pruebas de carácter, daría otra muestra de las razones que lo llevaran a ser el mejor equipo del torneo, cuanto menos a la fecha, recuperándose anímicamente del empate, primero, para más tarde volver a su eje futbolístico central, que tantos y tan buenos dividendos le reportara en el campeonato, apoderándose nuevamente del balón en el medio, para controlar las acciones del encuentro, hallando un pronto “premio”, a los ’15 del segundo tiempo, cuando Cristian Lillo volviera a poner en ventaja al Gallo, en el área chica y de cabeza, tras un centro preciso y “precioso” de Gerardo Martínez.

Ya con la nueva tranquilidad del resultado a favor, a Morón no se le escaparían más las “riendas” del cotejo,  permitiendo que Damián Akerman convirtiera su gol 151 con la camiseta del Gallo, a los ’32 del complemento, canjeando por gol el penal otorgado por Possi, ante la falta dentro del área, en perjuicio de Matías Pardo, de muy buen ingreso en el partido, en reemplazo de un extenuado Leandro Guzmán.

Con el 4 a 2 consumado y con poco más de diez minutos por jugar, el Deportivo Morón contaría con chances claras de ampliar aún más el marcador, en los pies de Damián Akerman, en dos ocasiones, de Cristian Lillo y también de Rodrigo Díaz, otro de buen andar, ingresando desde el banco, para relevar a un Nicolás Ramírez golpeado, “maltratado” reiteradas veces por los defensores locales.

El pitazo final de Yamil Possi generaría el festejo de los jugadores del Gallo que, luego de un gran comienzo y un empate impensado, pondrían las “cosas en su lugar”, a base de buen fútbol, carácter y goles, para seguir más líderes que nunca con 44 unidades, cuatro por encima de Atlanta, de quien tomaría más ventaja, tras la sorpresiva victoria del Deportivo Español (3-1) en territorio “Bohemio”.

Porque, para este Morón que convierte en sencillo lo difícil, no existen “paradas” bravas, simplemente desafíos, a afrontar con la entereza y la capacidad de quien anida un sueño y tiene “resto” suficiente para sustentarlo dentro del campo de juego, de local y visitante.


¡Salud, puntero!.


@elgallogustavo.



                                       Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

sábado, 25 de marzo de 2017

¡¡150 veces GRACIAS, DAMIAN EMILIO AKERMAN!!.

Luego de la derrota en el descuento, con Atlanta en Villa Crespo, del último martes, el Deportivo Morón debía dar una prueba de carácter (otra más, en 22 partidos efectivamente disputados), para recuperarse rápidamente y vencer, ante su público, a un duro rival como el Comunicaciones de Alejandro Orfila, encaramado en el cuarto puesto de la tabla de posiciones.

Así las cosas, y lejos de complicarse o evidenciar signos de abatimiento por la pérdida del invicto de 18 jornadas, en el “León Kolbowski”, el equipo de Walter Otta convertiría en sencillo, lo a priori difícil, para superar con inobjetable claridad y hasta por momentos con suficiencia, a un “Cartero” que opondría cierta resistencia hasta la media hora del primer tiempo, hasta que Damián Emilio Akerman, el “súper héroe” inoxidable del Oeste, en la tarde de su cumpleaños 37, volviera al gol ante “Comu”, nada menos que para abrir el camino a una victoria imprescindible, al tiempo de concretar el gol 100 en el Nuevo Francisco Urbano y, fundamentalmente, inscribir su nombre en letras de oro, en otra de tantas páginas memorables aportadas a la historia grande del Gallo, convirtiendo su tanto 150 con la camiseta que mejor le sienta, en los albores de un mediodía de sábado que preanunciaba una tarde de fiesta.

En efecto, hasta ese instante “mágico”, de recuerdo imborrable en las retinas de los afortunados contemporáneos al enorme goleador histórico de la institución, Comunicaciones se había opuesto lo más posible a la ambición permanente de un Morón, que siempre tiene como “norte” el arco de enfrente, bajo la premisa de la pelota al piso y la combinación a uno o dos toques, con un Nicolás Francisco Ramírez que comenzaría a erigirse en la figura indiscutida del encuentro, aún por encima del dueño de todos los récords en el Oeste, apostado sobre la franja izquierda para “lastimar” continuamente a la defensa visitante, a fuerza de gambeta, velocidad, pausa, criterio, habilidad y mucho talento, no exento de sacrificio y solidaridad, a la hora de marcar y colaborar en la recuperación de la pelota.

Por eso, apenas iniciado el segundo tiempo, Nicolás Ramírez, el mejor de la tarde, tendría su premio en la red adversaria, tras conectar de cabeza un centro preciso de Emmanuel Giménez (otro al que le sobra calidad y de gran partido, que sin embargo deberá perderse el próximo cotejo, al recibir la quinta amarilla, de parte de Gonzalo López Aldazábal), para adelantar al Gallo dos a cero y, a fuerza de goles, pero también de dominio y buen juego, ir cerrando de a poco un partido que, apenas ’47 antes, preocupaba y mucho por la actualidad y rendimiento del conjunto de Agronomía.

A partir de allí, el Deportivo Morón profundizaría su predominio sobre la visita, hasta controlar balón y territorio casi a voluntad, máxime con la expulsión de Federico Barrionuevo, el “distinto” del “Cartero”, por doble amonestación, resultando cuestión de tiempo y precisión en los últimos metros, para que el Gallo volviera a vulnerar el arco de Sebastián Giovini, arquero de la visita, esta vez, a través de Matías Pardo (reemplazante de Rodrigo Díaz, lesionado), quien  definiría abajo y esquinado, ingresando por la izquierda, como corolario de una gran contra encabezada por Damián Akerman y continuada en la habilitación y pase gol por Nicolás Ramírez, por si algo le faltaba a su tarde perfecta en el Nuevo Francisco Urbano.

Con el 3-0 lapidario y más de ’25 por delante, el Deportivo Morón dosificaría energías y reguardaría “piernas”, luego de un reinicio de torneo apresurado y con un calendario apretado, en procura de un cuarto tanto que finalmente no llegaría, pero tampoco descuento alguno ni siquiera sufrimiento, en los “dominios” de un seguro Milton Alvarez que, por estos tiempos, constituye sin dudas el mejor arquero de la categoría.

Tras el “tropiezo” en Villa Crespo, el Gallo debía dar una gran muestra de carácter y la otorgó con creces, jugando uno de sus mejores partidos en el campeonato, para hacer sencillo lo difícil y derrotar con claridad y contundencia a un Comunicaciones en alza.

La punta es sólo nuestra. Con fútbol, goles, fiesta y el recuerdo de otra tarde histórica e inolvidable protagonizada por el emblema futbolístico máximo de todos los tiempos.


Simplemente… ¡¡150 veces GRACIAS, DAMIAN EMILIO AKERMAN!!.


@elgallogustavo.



                                         Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

miércoles, 22 de marzo de 2017

DERROTA EN LA AGONIA Y VERGÜENZA A LA SALIDA

En el segundo minuto de descuento, y luego de un centro desde la izquierda, enviado por Guillermo Sánchez, un pique antojadizo y afortunado, que elevaría el balón mucho más allá del alcance lógico de Nicolás Minici, le dejaría la pelota servida en el pecho a Diego Dorregaray, para una vez dominado el balón y encarados los últimos metros del área chica del Gallo, doblegar a Milton Alvarez (nuevamente de gran partido, con un par de intervenciones determinantes, para sostener el cero hasta el tiempo agregado), con un remate preciso, rasante y cruzado sobre el palo derecho del “uno” del Gallo.

De esta manera, y con este gol casi imprevisto, en la agonía del partido, el equipo de Fernando Ruiz se alzaría con un triunfo impensado, sólo segundos antes, a poco del cierre de un partido chato y mal jugado por ambos, que parecía encaminarse irremediablemente, a un inexorable y justificado empate en cero, que calificaba de la forma más meridiana, un pobre partido entre el líder del torneo y uno de sus escoltas, por la 22° fecha del torneo de la Primera “B”.

Antes de ese fatídico segundo minuto de descuento, de los tres agregados por Gastón Meineri, árbitro del encuentro, hubo un cotejo que tuvo al mejor Morón por apenas un cuarto de hora, hasta que la lesión de Javier Rossi obligara a Walter Otta a variar el esquema táctico pensado y ensayado en la corta semana, desde el triunfo del pasado viernes, antes Estudiantes de Buenos Aires, en el Nuevo Francisco Urbano, punto de inflexión a partir del cual, al Deportivo Morón le resultaría cada vez más difícil volver a hallar el “norte” del desarrollo, perdiendo la tenencia del balón y con ella, permitiendo el adelantamiento y presión de un Atlanta, limitado al ensayo repetido de “pelotazos”, en procura de su “faro” ofensivo, Leonardo Ramos.

Durante ese lapso, el Gallo evidenciaría rastros de las razones futbolísticas que lo han llevado a liderar el campeonato, con la buena gestión de Nicolás Ramírez apostado sobre la franja izquierda, para intentar desequilibrar con su gambeta en velocidad y habilitar a los dos puntas definidos en la oportunidad por Walter Otta, con Javier “Bicho” Rossi y Damián Emilio Akerman, juntos y desde el inicio.

Sin embargo y como quedara dicho, el imponderable de la lesión de Rossi, determinaría cambios nominales y posicionales que cambiarían el esquema pensado y diseñado por el cuerpo técnico del Gallo, desconcierto que aprovecharía el “Bohemio” para “copar” el mediocampo y comenzar a dominar el balón, aunque sin generar real peligro sobre el arco de Milton Alvarez, y cuando pudo lograrlo, merced a algún desborde del mismo Dorregaray (autor del agónico gol) o de los laterales de Atlanta, emergería la figura repetida de Alvarez para sostener el cero, sumado a otro muy interesante partido de Franco Racca, lamentablemente opacado por su expulsión por doble amarilla, en el tercer minuto de descuento, cuando Morón era todo desconcierto y estupor por el punto que se le habría de escurrir en la última jugada del encuentro.

Así las cosas, el Deportivo Morón regresaría de su excursión por el “León Kolbowski” de Villa Crespo, con una derrota posible en la previa, por la exigencia del rival y la historia “negra” de un Atlanta y un escenario estadísticamente esquivos, resignando ante el “Bohemio” su racha invicta de dieciocho cotejos, aunque no la punta del torneo, que a pesar de la caía resulta patrimonio exclusivo del Gallo, con una unidad por encima de su vencedor del martes por la noche.

Ahora, a cambiar rápidamente el “chip” y a pensar en Comunicaciones, otro de los animadores del certamen, que llega en alza y distante apenas cuatro puntos del Gallito, examen complicado para los dirigidos por Otta, y a la vez, una buena medida para auscultar la incidencia de la derrota con Atlanta y la capacidad de recuperación del único líder del torneo.

“Un tropezón no es caída”, y “a golpes se hacen los hombres”, solían decir nuestros abuelos…, aunque para “golpes”, en la noche de Villa Crespo, hayan estado los recibidos por la delegación dirigencial del Gallo que, artera, cobarde y con el “permiso” inocultable de una inacción policial vergonzosa, resultara agredida por un grupo de quince delincuentes, con la camiseta de Atlanta, que por fortuna no tuvieran un arma de fuego o, de lo contrario, la presente crónica tendría ribetes de tragedia.

Vergonzante “zona liberada”, de un operativo policial paupérrimo y cómplice, cuyo accionar indignante y desaprensivo, permitiera el ataque incalificable a nuestros dirigentes y miembros de prensa oficial que, sólo por fortuna, entre golpes, “cascotazos” (al presidente de la institución, Alberto Meyer, habrían de arrojarle un adoquín, ante la mirada impávida de los uniformados, distantes a sólo diez metros del hecho) y agresiones de todo tipo y calibre, pudieran finalmente retirarse de regreso a casa, con vida y sin lesiones graves o de consideración.

Por eso, cuando escuchamos a funcionarios de organismos de seguridad deportiva, que deambulan en “giras mediáticas”, dando cátedra sobre soluciones “mágicas” que permitan el regreso del público visitante, o dirigentes de entidades de nuestro fútbol, que se “rasgan las vestiduras” públicamente al referirse al “flagelo” de la violencia en el fútbol, deberíamos recordarles que unos, tendrían que inicialmente cumplir su función específica de prevención y control en los espectáculos deportivos, a fin de garantizar la protección de los asistentes a los mismos, y los otros, “comenzar por casa” y cuidar a las delegaciones visitantes, velando por la integridad física de cada uno sus integrantes, de la misma forma que lo hacemos en nuestra institución, ante cada comitiva que nos visita en el Nuevo Francisco Urbano.

Porque, tanto unos como otros, en la noche de Villa Crespo, “brillaron olímpicamente por su ausencia", dejando librados a dirigentes y prensa oficial de Deportivo Morón, a su entera “suerte”, abandonados a que la mera fortuna, como finalmente ocurriera, permitiese que hoy pudieran contarlo, como otra “anécdota” amarga de este fútbol nuestro, enfermo de irracionalidad y violencia, por inacción y desidia de quienes deben protegernos y velar por nosotros y, sin embargo, se dedican a declamar hacia afuera, mientras se hacen los “distraídos” hacia adentro.


Borrón y cuenta nueva. A ganarle a “Comu”, que seguimos punteros… y vivos.


@elgallogustavo.



                                       Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

lunes, 20 de marzo de 2017

A Villa Crespo, por una de esas victorias que perfilan sueños

Luego del importante triunfo ante Estudiantes de Buenos Aires, del último viernes por la noche, en el Nuevo Francisco Urbano, este martes 21 de marzo, desde las 21.05, el Deportivo Morón deberá afrontar otra prueba de carácter, ante otro de los serios aspirantes al título, cuando visite al siempre complicado e históricamente esquivo, Atlanta, en el “León Kolbowski” de Villa Crespo, con el arbitraje de Gastón Meineri  (con José Mendoza y Ernesto Brusca, como asistentes uno y dos, respectivamente, y Alejandro Ramírez en carácter de cuarto árbitro) y la televisación en vivo de TyC Sports, en el marco de la vigesimosegunda fecha del torneo de la Primera “B”, temporada 2016/2017.

Líder absoluto y solitario de la categoría, con cuatro puntos de ventaja sobre el propio “Bohemio”, que viene de derrotar por la mínima a Talleres de Remedios de Escalada y de Defensores de Belgrano, que proviene de una derrota 2-1 ante Villa San Carlos, en el “Genacio Sálice”, el equipo de Walter Otta afrontará otro de esos partidos que marcan rumbos y aspiraciones a futuro, ante un durísimo rival, que en caso de traducirse en una victoria trascendente, le permitirá mantener la punta (y hasta profundizar ventajas, de acuerdo al resultado que obtenga el “Dragón” ante la UAI Urquiza) y una racha invicta que ya acumula 18 encuentros sin caídas.

Para visitar al “Bohemio”, el Gallo recuperará a su capitán, Emiliano Mayola, quien ante el “Pincha” cumpliera con la fecha de suspensión, por haber alcanzado el límite de cinco tarjetas amarillas acumuladas, aunque resignará a su jugador “diferente”, como lo es Gerardo Martínez, quien luego de concretar su gol antológico con Estudiantes de Buenos Aires, y ante una infracción en mitad del campo, en tiempo de descuento, alcanzara también su quinta amonestación en fila y se perderá el cotejo ante Atlanta.

Para el primero de los casos, Walter Otta tiene más dudas que certezas, dado el rendimiento parejo y superlativo de toda su línea defensiva, por lo que cual resulta casi imposible aventurar por estas horas, quién efectivamente saldrá del equipo, para dejar su lugar al capitán del equipo. En el caso de Gerardo Daniel Martínez, su reemplazante se dirimirá entre Rodrigo “Rengo” Díaz y Matías “Pichín” Pardo, dos jugadores de características diferentes, pero de idéntico relieve y categoría.

En consecuencia, este martes 21 de marzo, desde las 21.05, en Villa Crespo, el Deportivo Morón tendrá otro desafío importante, para continuar cimentando aspiraciones y persiguiendo objetivos trascendentes, ante un rival “nada Bohemio” y directo en la lucha grande por el ascenso, así como decididamente esquivo desde lo estadístico, como Atlanta.

Aunque, como suele decirse en el ambiente del deporte en general, y del fútbol en particular: “las estadísticas están hechas para romperse”.


A Villa Crespo, por una de esas victorias que perfilan sueños.


@elgallogustavo.



                                        Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

sábado, 18 de marzo de 2017

Golazo y punta para “pinchar” a Estudiantes y seguir soñando

En la noche de viernes del Nuevo Francisco Urbano, el Deportivo Morón consiguió un triunfo de esos que alimentan ilusiones y reafirman aspiraciones de grandes objetivos, al derrotar por dos a cero, al siempre complicado e incómodo Estudiantes de Buenos Aires, cuarto en la tabla de posiciones y otro de los serios candidatos al título, para consolidar su liderazgo en soledad, ahora con cuatro puntos de ventaja sobre Defensores de Belgrano (derrotado, a primera hora, por Villa San Carlos, en el “Genacio Sálice”) y estirar su racha invicta a 18 partidos sin reveses, precisamente desde hace exactamente una rueda, cuando el propio “Pincha” de Caseros lo venciera por dos a uno, en el marco de la segunda jornada del actual torneo de la “B”, temporada 2016/2017.

Con un gol psicológicamente preponderante, a los ‘3 del complemento, de un Cristian Lillo en su mejor nivel desde que viste la camiseta del Gallo, tras un gran centro de Nicolás Ramírez, quien minuto a minuto justifica los pedidos de Walter Otta, para su incorporación en el último receso, y un GOLAZO impresionante de ese “genio sin lámpara”, llamado Gerardo Daniel Martínez, quien en su partido 151 “regalando magia pura” con la camiseta de Morón, ensayara en tiempo de descuento, un envío magistral desde la derecha (apenas superada la mitad del campo, desde ángulo sesgado y bien apretado contra la línea lateral), que a centímetros de las manos de Jorge Pucheta (el buen arquero visitante), la pelota comenzara a tomar una “comba” que la alejara lenta y definitivamente de sus guantes, para transformarse en el 2 a 0 definitivo, con otra “obra de arte”, de las que ya nos tiene gratamente acostumbrados Gerardo Martínez.

En el medio de ambos episodios, hubo un encuentro duro y disputado, donde el Deportivo Morón ejerciera el dominio de las mayores ambiciones y el control de las acciones, con la reiterada y sana costumbre de jugar la pelota pegada al piso, a uno o dos toques como máximo, explotando para el desequilibrio ofensivo, la velocidad y habilidad de sus dos “rapiditos” por afuera, como Nicolás Ramírez por izquierda y Leandro Guzmán sobre derecha, ambos en un gran nivel, desequilibrantes e imparables para cualquier defensa.

Sumado a ellos, el talento de Gerardo, la categoría de Emmanuel Giménez, la prodigalidad generosa de Lillo, una defensa sólida y solidaria (con la figura destacada de Franco Racca) y la participación vital de Milton Alvarez, autor de dos atajadas monumentales, que podrían haber modificado el rumbo final del resultado (una de ellas, una triple contención, en el primer tiempo, y la segunda, un mano a mano exponiendo coraje y físico, en tiempo cumplido), convertirían al equipo de Walter Otta en un merecido ganador, jugando al fútbol cuando debió y pudo hacerlo, y poniéndose el “overol” para sostener el encuentro, cuando el desarrollo lo imponía y el rival lo exigiera.


De esta forma, con tres puntos fundamentales en sus alforjas, el Gallo sumaría 38 unidades, para conservar en soledad el liderazgo del torneo, y aguardar con renovada confianza en sus virtudes individuales y colectivas, otro complicado desafío, el próximo martes a las 21.05, cuando sea tiempo de mediarse con Atlanta en Villa Crespo, en otra buena medida para consolidar sueños y refrendar credenciales de aspirante a grandes cosas.


@elgallogustavo.



                                        Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

jueves, 16 de marzo de 2017

A “cortarse” en la punta…, sin “Pinchar”.

Luego del regreso al “ruedo” oficial, con igualdad en uno frente a Tristán Suárez, en el “Estadio 20 de Octubre”, en un partido cuyo resultado final, debió haber sido más afortunado con el Deportivo Morón, y sin demasiado espacio para el descanso, este viernes desde las 20.05, el Gallo afrontará otro compromiso de riesgo, en el marco de la 21° fecha del torneo de la Primera “B”, cuando reciba en el Nuevo Francisco Urbano, la visita del siempre complicado Estudiantes de Buenos Aires, otro de los rivales directos en la lucha por el ascenso, cotejo que será arbitrado por Lucas Di Bastiano y transmitido en directo por la señal de cable TyC Sports.

Unico líder con 35 unidades, y un invicto impresionante de 17 encuentros sin reveses, el equipo de Walter Otta se topará, precisamente, con uno de los dos conjuntos que lo derrotaran en la primera rueda, cuando en Caseros, un Morón errático en las primeras dos fechas, cayera por dos a uno, para sumar cero de seis puntos en juego, en los albores de la actual temporada 2016/2017.

Hoy, con una realidad absolutamente distinta, el sólido y atildado puntero de la categoría, buscará sumar de a tres para mantener a distancia a su único escolta, Defensores de Belgrano (con 34 puntos) y al mismo Estudiantes de Buenos Aires que, al igual que Platense, se ubican apenas por debajo en la tabla de posiciones, con 32 unidades, un punto más que Atlanta, otro complicado rival en el horizonte cercano del Gallo, más precisamente el próximo martes 21 del corriente, a las 21.05, cuando deba visitarlo en el “León Kolbowski” de Villa Crespo, con el arbitraje de Gastón Meineri y la TV en vivo de TyC Sports.

Para recibir al “Pincha”, en la noche del Oeste, el once de Otta sufrirá la baja obligada de su capitán, Emiliano Mayola, quien ante el “Lechero” arribara a la quinta tarjeta amarilla acumulada, para lo cual el cuerpo técnico del Gallito deberá definirse entre el ingreso de Cristian Broggi, Valentín Perales y hasta Nicolás Minici, todas alternativas viables, dentro de un plantel rico en opciones y jerarquía de relevos.

Así las cosas, el Deportivo Morón reeditará un enfrentamiento no clásico, pero sí rico en historia y rivalidad, ante uno de esos equipos tradicionales de la categoría, siempre incómodo y complicado de cotejar, con la obligación de mantener la punta en soledad y continuar justificando su “chapa” de candidato, ilusión que desvela al Pueblo del Gallo, desde hace nada menos que 27 largos años.

La invitación está hecha: la cita es este viernes 17 de marzo, desde las 20.05, en un Nuevo Francisco Urbano que seguramente estallará de color y calor, para enmarcar el capítulo 21, de una historia y un equipo que sin dudas nos animan a soñar.


A “cortarse” en la punta…, sin “Pinchar”.


@elgallogustavo.



                                        Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.

martes, 14 de marzo de 2017

EL GALLO MERECIO MEJOR SUERTE, PERO DEBIO CONFORMARSE CON UN PUNTO

Y un día la espera llegó a su fin.

Luego de la pretemporada “más larga del mundo”, atípica situación propia de un cuento jamás imaginado por Osvaldo Soriano, el Deportivo Morón pudo volver a disputar un partido oficial, tras 66 “eternos” días de entrenamientos y encuentros amistosos de puesta a punto, para reiniciar el torneo de la Primera “B”, que lo tiene como líder del certamen, nada menos que visitando a uno de los dos equipos capaces de derrotarlo en la primera rueda, tal el caso del Tristán Suárez de Daniel Bazán Vera, un “conocido” del Gallo por sus goles padecidos con diferentes camisetas y su pasado e identificación declarada por Almirante Brown, nuestro “vecino” interdistrital y antagonista histórico.

Con la base del plantel que llegara al receso de verano en la punta de la competencia, a excepción de la salida de Nicolás Gásperi, quien rescindiera su vínculo para incorporarse a Brown de Adrogué, en la “B” Nacional y, como contrapartida, el único arribo de Nicolás Francisco Ramírez, volante procedente de Los Andes, y que Walter Otta dirigiera en su paso por Unión de Mar del Plata, el Gallo llegaba al “20 de Octubre” con la premisa de sumar (si fuera posible de a tres), para recuperar el liderazgo en soledad, compartido momentáneamente con Defensores de Belgrano, luego del triunfo por la mínima del “Dragón”, ante Deportivo Español, con el cabezazo de Luciano Goux.

De arranque, el once de Walter Nicolás Otta volvería a evidenciar las razones que lo llevaran a erigirse clara y merecidamente, en el mejor y más regular equipo de la rueda inicial: dominio del balón, búsqueda de los espacios libres de la cancha, utilización de las bandas para el desequilibrio ofensivo, juego atildado a uno o dos toques y presión alta, para recuperar rápidamente la tenencia de la pelota, provocando el error del rival, para desde el minuto inicial tener como “norte” el arco de Nicolás Tauber, arquero “Lechero”, quien desde bien temprano comenzaría a justificar su “sueldo”.

En efecto, en una primera etapa de gran nivel individual y colectivo, con Gerardo Daniel Martínez dirigiendo la “orquesta”, en virtuosa asociación con Emmanuel Giménez por el centro, Leandro Guzmán por el sector derecho y, fundamentalmente, el debutante Nicolás Ramírez por el carril zurdo, el puntero del campeonato comenzaría a justificar con creces la diferencia inicial, que recién habría de concretarse sobre los ’19 de la primera etapa, luego de un desborde y posterior centro del habilidoso ex “Milrayitas”, para que Javier Rossi se llevara toda la marca de los defensores de Tristán Suárez, y permitiera que el “Chaco” Guzmán la empujara al gol, capturando el envío rasante de Ramírez.

No conforme con la diferencia mínima, el Deportivo Morón profundizaría su dominio sobre los locales, generando por momentos un verdadero monólogo del Gallito, con pasajes de juego asociado lúcido y de gran calidad y fluidez, aunque sin la suficiente contundencia en los metros finales del arco de Suárez.

De esta forma, y pese a jugar uno de los mejores primeros tiempos del actual torneo, sino el mejor de todos a la fecha, el dominio por momentos abrumador de pelota y territorio no podría traducirse en un dos o tres a cero, más acorde al desarrollo de la etapa, hasta que en tiempo de descuento y en la primera llegada clara del “Lechero”, un centro desde la derecha hallaría demasiado solo al “once” local, Claudio Galeano, para cerrar la primera parte con un empate en uno tan injusto, como de excesivo castigo a la falta de contundencia ofensiva de la visita.

Ya el complemento otorgaría una panorámica absolutamente disímil al del primer tiempo, con un juego más trabado y reñido en mitad del campo, a partir de un Tristán Suárez situado a jugar unos metros más arriba y un Morón que pareció no recuperarse jamás de aquél empate tan ajeno a la verdadera naturaleza del partido.

Con algunas situaciones en ambos arcos, como un remate desde afuera de Matías Pardo, que generara una gran reacción de Nicolás Tauber y, como contrapartida, un remate en el palo de Lucas Farías, el partido habría de tomar la forma de un empate ajustado a los merecimientos de ambos en la etapa, y que, en definitiva, al Deportivo Morón le permitiría mantener una luz de ventaja sobre Defensores, para conservar el liderazgo del torneo en soledad.

Con un gran primer tiempo y un complemento más parejo y deslucido, Paulo Vigliano, árbitro del encuentro, marcaría el centro del campo y con dicho gesto, el final del partido, en un balance de los ’90 donde Morón mereció mejor suerte y debió conformarse con un empate con sabor a poco.

Ahora le aguardan dos cotejos tan exigentes como trascendentes, para las aspiraciones de punta del Gallo, primero cuando reciba a Estudiantes de Buenos Aires, en el Nuevo Francisco Urbano, el viernes 13 desde las 20 y, tan sólo cuatro días más tarde, deba emprender un viaje de riesgo hasta el “León Kolbowski”, para visitar al siempre complicado y esquivo Atlanta, nada menos que en Villa Crespo, desde las 21.


Y un día volvió el fútbol, y retornó también el líder del campeonato de la Primera “B”, con una actuación más que auspiciosa, para continuar cimentando sus justificadas aspiraciones de hacer historia.


@elgallogustavo.



                                        Foto: gentileza, Prensa Deportivo Morón.